Mandalas, por qué equilibran tus emociones
Pintar mandalas tiene numerosos beneficios para el cerebro, ayuda al equilibrio emocional y te permite descubrirte a ti mismo

“El mandala es una forma de abrir las puertas hacia el interior de ti mismo y tu sabiduría interior, te proporciona un refugio donde sentirte a salvo del mundo externo lleno de estrés y confusión y te aporta una sensación de paz y calma”, escribió el psicólogo Carl Gustav Jung, el primero que empezó a utilizarlos como una herramienta terapéutica.
Meditar con mandalas es una técnica maravillosa que ha sido aplicada por miles de años en las más antiguas y sabias culturas orientales, para despejar la mente, y concentrar nuestra energía en aliviar la fatiga, el estrés y las angustias. Estos maravillosos dibujos repletos de figuras geométricas se originan en Egipto y en China, donde se colocaban mandalas dentro de ciertos lugares para cambiar la energía de los mismos, “así llega a nuestros días la idea de que el mandala es un elemento sanador, meditativo y equilibrante”, cuenta Ahimsalara Ribera , autora del libro La Sanación con los Mandalas.
Pero, ¿qué tienen estos maravillosos dibujos que nada más comenzar a pintarlos nos hacen sentir mejor?
1. Ayudan a canalizar el estrés. El simple hecho de pintar o modelar un mandala lleva la mente a un estado neutro en el que la persona queda absorta en un vacío en el que todo es posible.
2. Concentran la atención. Llevan nuestra mente a un estado parecido al que nos conduce la meditación, en el que los pensamientos se aquietan y con ello también las emociones, lo que repercute en el cuerpo.
3. Te permite el “silencio mental”. Mientras coloreas el mandala es sanador. Si, además, realizas esta tarea con la ayuda de un arte-terapeuta, te puede ayudar a entender cuál es el origen del estrés y de tu falta de paz y a comprender cosas de ti mismo. En función de tu estado de ánimo utilizarás unos colores u otros y escogerás también un diseño determinado. Colorear mandalas sirve para dar rienda suelta a la expresión emocional así como a valorar o calificar el estado emocional que se tenía mientras se pintaba.

4. Favorece la auto-observación personal y ayuda a combatir de una manera natural la ansiedad y el miedo. Somos más conscientes de nuestro mundo interno, por eso podemos reflexionar sobre cómo nos sentimos y qué nos lleva a estar así, y esa será la clave para poder realizar cambios y abordar los problemas o recrearse en las emociones positivas.
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