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Ópera prima en Casa de Campo

Con solo 25 años de edad, la arquitecta Nefertiti García convirtió esta villa en su primer proyecto

Con apenas 25 años de edad, la arquitecta Nefertiti García sorprendió a todos -incluyéndose- cuando se atrevió a erigir y ambientar esta villa de 1,600 metros cuadrados de construcción y 5,600 de lote, enraizada en Barranca del Este, Casa de Campo (La Romana). 

¿Tú estás seguro de poner la construcción de una casa tan grande en manos de una muchachita? preguntó estupefacto uno de los conocidos del anfitrión de esta villa ubicada en el este dominicano.

Sí. Yo creo en ella y sé hasta dónde puede llegar concluyó el confiado cliente, quien designó a la arquitecta Nefertiti García en la maratónica tarea de encabezar la ejecución arquitectónica y el diseño de interiores de su (ya consumada) villa de veraneo en La Romana.

Y es que esta joven profesional, con apenas 25 abriles y egresada (con honores) de UNIBE en Arquitectura, empezó a trabajar en su área desde que cumplió la mayoría de edad y se involucró en este proyecto en cuanto obtuvo los planos (diseñados por el arquitecto Leonardo Macarrulla) y a partir de que comenzaron a sellar la zapata.

Sin embargo, los planos originales fueron modificados por requerimiento, tanto del cliente como de la arquitecta García, siendo agregados, tanto la hipérbole de la piscina y el desborde de la terraza, como el jacuzzi con desborde, y el pergolado de la parte frontal (para evitar la obstrucción de la vista hacia el mar).

“A pesar del lógico miedo que podría existir ante el hecho de otorgarle una responsabilidad así a una recién graduada como yo, el cliente también se atrevió a proponerme: ‘¿Te animas a trabajar con el diseño interior?’… Y, desde luego, mi respuesta fue un ‘sí’ rotundo”.

Este primer gran proyecto de Nefertiti empezó a construirse en enero de 2009 y concluyó en diciembre de 2010, con todo y mobiliario incluido. Las piezas mobiliarias fueron importadas, en su gran mayoría; luego, la arquitecta García las reformó y dotó de los textiles, colores y accesorios necesarios para prodigarles unos toques de singularidad y de autenticidad.

Un estreno a lo grande

 “El estilo arquitectónico e interiorista de esta residencia sigue una línea clásica, con matices simples y tropicales”, precisa Nefertiti, quien también destaca su cuasi obsesión por la inserción de los detalles. “Si te fijas, aquí hay muchas columnas y mármoles, pero suavemente llevados”, acota para reafirmar lo que ya es más que evidente: su verdadera fijación por la pormenorización.

Azul, amarillo y morado fueron los colores que imprimió audazmente en paredes, muebles, cuadros, ornamentos, cojines, cortinas, alfombras, ropas de cama… En fin, esta paleta cromática está presente en todos los rincones que se desarrollan en torno a una fuente enraizada en el centro de esta casa, desde donde se observa un buen flujo de circulación y la perfecta conexión con el resto de las áreas (la sala, el comedor, el estudio…).

Las estancias que se desprenden de ese módulo central también constan de dos niveles de altura. “Los techos del comedor y del estudio tienen cinco metros de alto; la sala, ocho”, aclara García, quien también explica que esta casa está compuesta por dos cocinas (fría y caliente), cinco habitaciones (con sus respectivos baños y walking closets) y un comedor principal con capacidad para 16 personas.

Sin embargo, aunque las áreas fueron personalizadas y diseñadas para cada uno de los integrantes de esta familia (un matrimonio con tres hijos), la interconexión entre todos los espacios no solo va de la mano con el uso de los colores, sino con la implementación de un mobiliario similar en todos los casos.

Por otro lado, la iluminación formó parte importante del diseño; al igual que el uso de materiales como la madera de roble natural y cedro (utilizada en muebles, puertas y ventanas); la coralina pulida y envejecida; el mármol totalmente envejecido; y el revestimiento en piedras naturales, entre otros.

Finalmente, a los que dudaban del talento y de la capacidad de esta arquitecta no les ha quedado otro remedio que reconocer que estaban equivocados. En cuanto al dueño, todavía no se cansa de repetir: “¿Tú sabes cuánta gente me dijo que estaba loco al poner a una jovencita al frente de la construcción e interiorismo de esta casa?”. Sin embargo, él siempre confió en su potencial y aquí está la muestra: una verdadera ópera prima.