Tips para una cocina sin desperdicios
Estas recomendaciones también ayudarán a tener una cocina más saludable

Llevar una cocina sin desperdicios implica un uso más responsable de alimentos, además de un gran esfuerzo para tratar de reducir los desperdicios y, aunque esto suena como una meta loable pero difícil de alcanzar, no hay por qué desesperar. Durante el marco de la 2da Cumbre sobre Reducción de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos en América Latina y el Caribe, los reconocidos chefs Rodrigo Pacheco (Ecuador) y Juan Pablo Mellado (Chile) compartieron varios consejos para ayudar a todos a llevar una cocina sin desperdicios en la que exista un ambiente saludable y también se le pueda sacar más provecho a los alimentos.
1. Evitar la contaminación cruzada de alimentos en la nevera
En el caso de que la nevera del hogar tenga muchos estantes, la idea es que este espacio se puede dividir en distintas gamas y esto será de gran ayuda para evitar que exista contaminación cruzada. Por ejemplo, se puede dedicar un sector a los vegetales, pero las frutas y verduras también deben ocupar sus propios espacios. Después se le asignará un sector a otros productos refrigerados frescos que van en refrigeración, pero más arriba va la cremería. Esto incluye la mantequilla, la crema, los quesos, la leche y el yogur.
Asimismo, se puede trabajar acondicionando los productos en recipientes reusables en un material que permita la conservación. Inclusive uno de plástico puede ser reutilizado para no utilizar papel film o papel de aluminio porque esos son recursos que generan más desperdicios.

2. El almacenamiento de productos
En este punto lo más importante a tener en cuenta es que cada producto necesita almacenarse de manera distinta. Los productos perecederos, como las verduras y las carnes, pueden ser refrigerados o congelados, dependiendo de la cantidad de tiempo que se vayan a conservar. En estos casos se recomienda que se elijan en paquetes que estén pegados a la superficie de los productos. Por ejemplo, cuando se van a almacenar carnes y pescados es preferible que no haya aire en la bolsa o en el paquete que vengan, porque el congelamiento va a hacer que se queme un poco esa superficie. Además, a la hora de almacenar pescado también se recomienda no hacerlo en grandes cantidades, sino en porciones que se vayan a consumir en cada ocasión.
Al tratarse de productos no perecederos, como una leche de larga vida, enlatados, artículos que vengan en tetrapaq, hay que guardarlos en un lugar seco, sin luz y con una temperatura ambiente moderada. Lo importante es que no le llegue el sol y pocas cosas más. Luego hay productos que necesitan ciertas condiciones especiales como, por ejemplo, el aceite de oliva, al que le sienta pésimo el sol y el calor, por eso hay que evitar mantenerlo cerca de u horno.
3. Recomendaciones para el manejo del pollo
El primer paso es asegurarse de que el producto que se va a consumir viene de una fuente certificada, que no somete al maltrato animal y no inyecta antibióticos ni ningún tipo de líquido para aumentar el peso del pollo.
Para almacenar el pollo se recomienda un recipiente que tenga tapa y así mantenerlo tapado y fresco; y deben procurar no guardarlo demasiados días. Se puede almacenar el pollo utilizando hierbas aromáticas como el romero u otros productos como el ajo y la cebolla. Estos cumplen la labor de combatir las bacterias y, por ende, prolongan la conservación del pollo mientras lo marinan y lo perfuman de un sabor más intenso.

4. Un nuevo hábito post pandemia
Después de la pandemia causada por el Covid 19 se ha normalizado el hábito de utilizar constantemente alcohol antiséptico para desinfectar las manos y ciertas superficies. Para el chef Rodrigo Pacheco este es un buen hábito porque el alcohol antiséptico cumple una función excelente en la desinfección de los alimentos, las áreas de trabajo y otros lugares en los que se acumulen bacterias, ya que no quedan vestigios de productos químicos artificiales que se van a impregnar en la comida. Aunque el chef recomienda este producto para eliminar la contaminación en algunos alimentos muy delicados que no se pueden lavar como, por ejemplo, los champiñones para poder limpiar cualquier excedente de tierra o polvo propio de este tipo de alimento; también hace hincapié en recordar que el alcohol antiséptico no es para ingerir, es para desinfectar.

Joan Prats