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Una ruta impensable

Por|| 24 JUN 2018, 12:00 AM

República Dominicana es algo así como la tierra que no te cansas de explorar. La diversidad de opciones de nuestra isla y su gente le permite al viajero curioso armar cualquier cantidad de rutas para no aburrirse de descubrir y andar. Una de ellas es esta que hicimos para darle la bienvenida al verano y, junto con él, a los días de vacaciones. Con este recorrido nos salimos de lo normal. ¿A que no te la imaginas?

Primera parada: Conozcamos Los Haitises

Está bueno de ver las fotos de los demás: arma tu mochila y sal al amanecer. Una vez que llegas, si eres de los que disfrutas de la naturaleza, quedarás impresionado. Su bienvenida es un laberinto de manglares y un fuerte coro de Julián Chiví. Desde aquí parten los botes que inician el trayecto y el paisaje natural que se va abriendo ante tus ojos es una fiesta para los sentidos. Esta área protegida es la casa de al menos 110 especies de aves: ¿sabías que hay alrededor de 7 tipos de garzas? Por eso es importante que lo visites bien de mañana para poder verlas en pleno vuelo y mientras se alimentan.

Al salir de los manglares del río Caño Hondo, el trayecto continúa con la hermosa vista de los cerros y su característica vegetación en la Bahía de San Lorenzo.

La aventura incluye la visita a las cuevas de San Gabriel, la Línea y cueva de la Arena, donde abundan las pictografías y los petroglifos indígenas. Los dibujos están tan bien conservados que tendrás la impresión de que alguien de esta época fue quien los hizo. Y desde cada caverna el paisaje te hará sentir que estás en un paraíso. Esta sensación será mayor cuando el capitán se dirija a Punta Arena, la pequeña barrera de arena que divide la Bahía de San Lorenzo y la Bahía de Samaná. La playa que se forma a ambos lados te dejará sin aliento. Este rincón escondido, y virgen, es el único dentro de Los Haitises donde los turistas tienen permiso para bañarse.

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    Manglares de Los Haitises.
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    Cueva de San Gabriel.

En Los Haitises.

*Puedes visitar el Parque Nacional Los Haitises cualquier día del año. Es necesario pagar entrada al parque (RD$100) y el alquiler de los botes o rutas. Este precio varía de acuerdo a la cantidad de personas en el grupo, pero no es costoso si ingresas al parque por Sabana de la Mar.

*Necesitas zapatos cómodos y que puedan mojarse para explorar las cuevas, además de protector solar.

*Dentro del parque no hay suministros de alimentos ni bebidas.

*Procura dejar el parque libre de cualquier desecho.

Segunda parada: Descubramos Miches

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Laguna El Limón.

Con la cabeza y la cámara llena de imágenes, tomamos la carretera que une a Sabana de la Mar con Miches. Allá, nos dirigimos para ver, además de Montaña Redonda, lo que ofrece el pequeño municipio de El Seibo. El costero pueblo es una mina de belleza natural entre la Cordillera Oriental y la costa del Atlántico que apenas se abre al desarrollo turístico. De gastronomía marina predominante, los micheros son dueños de una extensa porción de tranquilas playas que, por vías de no tan fácil acceso, aún conservan la mayoría de ellas en estado natural.

Según nuestro guía, Gustavo Román, coordinador general de la Fundación Tropicalia, la más visitada es Playa Arriba, ubicada cerca del pueblo, pero como nos gusta explorar fuimos a constatar la belleza de Playa Costa Esmeralda. Desde la carretera tomará una media hora de camino, tiempo que valdrá la pena cuando todo un kilómetro de aguas tranquilas y cientos de cocoteros que anteceden la arena te esperan solo a ti.

¿Se acabó Miches? No. Dirígete más al Este hasta llegar al municipio El Cedro. La Laguna El Limón te espera para un recorrido en kayak. Este es un servicio organizado que ofrecen los comunitarios y que puedes contratar al llegar. La laguna es extensa y en la ruta personalizada se incluye la visita a la playa El Limón, avistamiento de aves y una vista impresionante de Montaña Redonda, todo sin dejar la explicación de los entrenados guías.

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    Playa Costa Esmeralda.
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    Laguna El limón.
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    Rancho Ecológico Tío Pepe.

En Miches.

*Miches es aún uno de esos pueblos donde ciertos servicios hay que procurarlos temprano. Si llegas después del mediodía y no te quedas en un hotel que incluya las comidas, las opciones serán limitadas, teniendo solo uno que otro restaurante para almorzar. Lo mismo la cena. Agenda y planifica temprano las opciones en el pueblo para asegurarte.

*La playa Costa Esmeralda es preciosa sí, pero el trayecto que lleva a ella apenas está medianamente rellenado. Necesitas un buen vehículo para este viaje. ¡Y que no te falte un buen repelente! La virginidad de este paraíso tiene un precio: jejenes. Acabarán con tu piel si no te proteges.

*Hospedaje. Como pueblo pequeño y con un turismo “en pañales”, de momento no esperes hoteles cinco estrellas. Pero hay buenas y cómodas opciones para quedarse a descansar y estar tranquilo, pasar la noche y continuar tu camino. Una de ellas el Rancho Ecológico Tío Pepe, una buena apuesta que defiende la vida natural y su entorno.

Tercera parada: Macao, “el Atlántico más caribeño”

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Pescado frito en Macao Surf Camp.

Seguimos bordeando la Costa Este del país para llegar a nuestro nuevo destino: Playa Macao, en Punta Cana. Esta playa tiene varios detalles que ahora mismo la convierten en perfecta para los “playeros”: arena blanca, tan extensa que aunque esté abarrotada de visitantes no te darás cuenta, puedes tomar clases de surf, hacer recorrido en buggies... ¿sabes qué más? Todo su perímetro está, por el momento, limpio de sargazo y es tuya de principio a fin; es decir, su acceso es libre. Los vendedores que ofertan comida y bebidas están organizados con locales debidamente identificados y no agobian a los bañistas. Un dato: Macao tiene el certificado de excelencia de Tripavisor. ¡Qué horas tan ricas se pasan aquí!

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    Playa Macao.
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En Macao. La playa es apta para toda la familia, no es profunda y resulta tranquila. Si bordeas las rocas de uno de sus extremos, llegarás a un pequeño espacio apartado donde también puedes tomar un baño. Justo detrás de la playa está el lago Macao, su acceso es opcional y, solo por si tienes curiosidad, puedes ver algunos patos silvestres aquí.

Cuarta parada. Revitaliza cuerpo y mente en Ojos Indígenas

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Ojos indígenas.

Sí, la Reserva ecológica Ojos Indígenas está dentro de la propiedad del Grupo Punta Cana. No, no es solo para residentes del complejo, las puertas de esta maravilla natural están abiertas a todo público y te contamos que merece la pena visitarla.

Ojos indígenas es un sendero natural con unas 12 lagunas que se conectan entre sí y son alimentadas por el río subterráneo Yauya. Las lagunas, a las que en el pasado los indígenas llamaban “ojos”, son unas piscinas naturales de un azul cristalino y en solo tres de ellas los visitantes pueden darse un refrescante y relajante chapuzón. Este fue el lugar perfecto para terminar nuestro intenso recorrido de dos días y quitarnos la sal del cuerpo. Regresamos a casa con un montón de nuevas experiencias y planes para una nueva y emocionante escapada.

En Ojos indígenas

*La entrada a la reserva tiene un costo que varía de acuerdo a si vas solo o como invitado de algún residente
o miembro del Grupo Punta Cana. Infórmate aquí: www.puntacana.org/contact

*Dentro de sus reglas está visitarla a tu propio riesgo. No hay salvavidas por lo que, si no sabes nadar, no te apartes de la orilla. Algunos puntos de la laguna son profundos.

*Coordenadas Generales*

Para disfrutar de este trayecto necesitas disposición y espíritu aventurero. La carretera que te lleva desde San Pedro hasta Hato Mayor está en buen estado, pero la que une a este último con Sabana de la Mar debe andarse con cuidado por sus numerosas curvas, no peligrosas, pero al ser de doble vía debes prevenir. Además, en algunos tramos están haciendo trabajos de construcción. No salgas sin suministros de agua y meriendas, y en caso de que así fuera no hay durante el camino muchos lugares
de abastecimiento, solo puestos de frutas locales y uno que otro colmado donde también venden café recién colado. El trayecto desde Sabana de la Mar hasta Miches es de unos 40 minutos aproximadamente. Como en el caso anterior, solo a escasos kilómetros antes del pueblo encontrarás dónde comer o tomar algo. Esta vía, relativamente nueva, es probablemente el camino más señalizado que habrás visto en mucho tiempo y sigue así hasta que llegas a Miches. Abastécete de combustible antes de tomarla pues no hay estaciones de gasolina en el camino.


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