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Buena vida

Una visual que trasciende los linderos de Cap Cana

En Yararí, el diseño arquitectónico de esta villa cuenta con el dominio visual de esta zona del Este

Cual alfareras que deben modelar una obra después de haberse cocido en el horno, las decoradoras Zaida Sanz y Terisha Lluberes debían ambientar la villa número 26, del complejo Yararí, en Cap Cana, para captar la atención inmediata de un posible comprador.

Con 835 metros cuadrados de construcción, esta villa fue erigida en 2009 por la Constructora Aybar, y entregada a Sanz y a Lluberes para ser decorada en un tiempo récord. Sin embargo, el cronómetro no era el único reto que ambas expertas tendrían que superar, la villa también debía de agradar los gustos más diversos del amplio público dispuesto a habitarla.

Ante tal atenuante, “Lo primero que nos planteamos fue implementar una decoración neutra, que le agradase a mucha gente; por eso, no quisimos marcarla con un estilo determinado. Entonces, decidimos optar por el eclecticismo sin recargar los ambientes. La idea era lograr un ambiente tropical, ligero, fresco y acogedor”,precisa Zaida Sanz.

Y aunque siempre le dan su toque personal a los espacios, Zaida y Terisha no pierden la perspectiva de que el futuro dueño es quien estampará el sello final a la decoración de su residencia. Por tal razón, embellecieron y organizaron las áreas de esta villa sin atiborrarlas de elementos decorativos, para que quien las ocupe le aporte su propia ornamentación.

 Una villa sin límites

A juzgar por el diseño, el arquitecto Iván Matos Hued se inspiró en la arquitectura tropical por la volumetría exhibida en esta residencia; por los elementos, la terminación, la ventilación, los espacios abiertos y los detalles propios de la arquitectura dominicana, que utilizó en cada una de las áreas erigidas en este solar de 2,800 metros cuadrados.

Igualmente, se percibe la integración de los espacios internos con el exterior, pues la vegetación que rodea la propiedad penetra por todas partes. Es imposible eludir la verde presencia que copa la casa, casi por completo.

Por su parte, el arquitecto Jorge Matos Rodríguez, partícipe en el diseño de la obra, resalta la integración perfecta de los interiores de Yararí 26 con su jardín interno y la vista al mar desde un gazebo dispuesto en un segundo nivel, frente a la piscina.

Para las decoradoras: “La arquitectura de esta villa desarrolla un concepto moderno e innovador, pues todas sus áreas giran en torno a un mismo eje: el jardín interior”.

Cada obra es una ópera prima

Si bien es cierto que para Zaida Sanz y Terisha Lluberes esta villa representa su sexto proyecto decorativo en Cap Cana, tampoco se puede negar que éstas afrontan en cada obra un reto nuevo y diferente al anterior.

En esta ocasión, al igual que en las anteriores, las profesionales caminaron previamente a través de la propiedad y determinaron qué materiales, colores, texturas y mobiliario irían en tal o en cuál lugar.

A pesar de seguir fidedignamente las ideas y pautas acordadas inicialmente, al decorar esta residencia fueron descubriendo qué hacer a medida que iban trabajando. Al ingresar en la propiedad dispusieron un mueble hindú, que confiere un aire interesante a una entrada de tamaño reducido, sin obstruir la libre circulación de sus visitantes.

Para dotar de un estilo marroquí tanto al umbral como a la entrada de la villa, colocaron las lámparas labradas que mandaron a fabricar especialmente para unificar ambos espacios. Mientras tanto, en una de las paredes del recibidor se observan unas piezas muy curiosas y originales, en forma de unas pencas pintadas por Luis Arturo Álvarez.

Sin embargo, ningún aplique puede competir con el imponente jardín interior del centro de la casa y sobre el cual giran el resto de las áreas. Bromelias, orquídeas y todo tipo de plantas ornamentales son los recursos a los que apelaron Sanz y Lluberes para crear un edén a domicilio.

Sin duda alguna, son el comedor y el estudio de esta villa las estancias donde las especialistas desplegaron gran parte de su talento y la mayoría de su presupuesto. “La amplitud de esta casa nos permitió crear sin límites y, aunque nos gusta echar a volar la imaginación, siempre hay que cuidar el bolsillo del cliente”, explican.

Espacios de ensueño

La noche siguiente a su ingreso al comedor, Terisha LLuberes tuvo un sueño: las paredes de este espacio estarían revestidas de rafia azul y los muebles, los techos y las lámparas serían de color blanco; al día siguiente, su visión empezó a hacerse realidad. De inmediato, las paredes fueron tapizadas, y Zaida Sanz diseñó tanto la mesa de comedor de esta área. La impresionante lámpara que pende del techo de dos aguas se encarga, por su parte, de atraer todas las miradas hacia su forjado en forma de blancas hojas de plátano.

Al lado de esta área está el estudio. Un lugar de esparcimiento en medio de una paleta de colores más sobria, pero que imprime a la estancia un carácter igualmente imponente e importante que la contigua.

Dentro de este ambiente, y sobre una mesa diseñada por la propia Zaida Sanz, también se insertan unos jarrones azules y verdes, que rompen con los tonos tierra del espacio sin ningún tipo de estridencia y concuerdan con el verde circundante.

Las habitaciones, por su parte, muestran con personalidades diferentes; en la  principal priman los colores neutros y la elegancia. Aquí, se crearon dos ambientes: una sala y un escritorio. Los diseños de las cortinas y los juegos de cama son de la autoría de ambas decoradoras.}

En el resto de los cuartos se ve una paleta de colores diversa, que se origina a partir de las telas de los cojines. El uso de las tonalidades contrapuestas se evidencia en la implementación de lámparas claras con mesillas oscuras; y en las paredes, siempre se acentúa una mientras las otras son neutras.

La iluminación también es neurálgica, pues se busca contrarrestar la gran altura de los techos y con los abanicos que iluminan hacia abajo con apliques que proyectan la luz en vía contraria.

Gracias a estos detalles, Zaida y Terisha no tienen tiempo de aburrirse y hacen de cada proyecto una experiencia totalmente diferente a la anterior; y de esta villa, una que va más allá de los linderos...