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“Cada mañana voy al espejo y ensayo mi primera sonrisa”

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“Cada mañana voy al espejo y ensayo mi primera sonrisa”
Freddy Ginebra, gestor cultural y autor de la columna Celebrando la Vida. (Foto: Bayoan Freites)

“¿¡Diez años!?”, dijo asombrado Freddy Ginebra al enterarse que Estilos cumple su primera década circulando. “¡Pero esto hay que celebrarlo! ¿Cuándo es la fiesta? ¡Sino yo arranco!”, agregó él siempre dispuesto a celebrar cada detalle. “A esta edad, ya después de los setenta, todo debe ser una fiesta, ¡no sabes cuándo será la última!”, añade con filosofía. “La felicidad es una decisión diaria. Con tantos motivos para entristecerse, elegir ser feliz es un reto”. Con esta frase inició la entrevista; una que, como él, celebra la oportunidad de servir, entretener e inducir a la reflexión.

¿Es posible celebrar la vida durante tanto tiempo?

Si uno se lo propone sí. Es cuestión de disposición y de estar consciente de que la vida es un soplo.

Freddy Ginebra... ¿el escritor?

No. Solo soy un señor que cuenta lo que le pasa a él y a los otros.

¿Por qué Celebrando la Vida?

Estamos asediados de malas noticias, por eso dije un día que hay que hablar sobre la celebración de la vida. Mi motivación primaria es que los que me lean esbocen una sonrisa o les haga reflexionar.

¿Sobre qué no escribiría?

Sobre nada que produzca dolor, ofenda o moleste.

¿Y la muerte?

Escribo sobre ella porque siempre me ha preocupado y como es el final al que estamos destinados todos, no puedo evitarlo.

¿Son ciertas todas las historias que cuenta?

Todas parten de un punto de verdad. Solo las modifico un poco para convertirlas en historias atractivas. Me encanta hablar con la gente y pienso que cada ser humano es importante y especial.

¿Se considera un hombre de fe? Mi fe la construyo cada mañana, aunque hay días que se me hace muy difícil.

¿Se elige ser feliz? Definitivamente. Y hasta se ejercita. Cada mañana voy al espejo y ensayo mi primera sonrisa. Es lo que llamo los ejercicios de la alegría. Hasta que no estoy completamente feliz, no salgo del baño. Me creo en la obligación de darle a cualquiera mi mejor sonrisa.

¿Y cuando está triste? La tristeza hay que asumirla como es, sin evadirla porque es parte del comportamiento humano. La tristeza la tengo el tiempo necesario pero si puedo bailarla, la bailo.

¿Qué es lo que más le satisface escribir? ¿La verdad verdad y ahora en mi momento narcisista? Me alegra que me digan “Freddy, ese artículo tuyo me motivó a...”. Esos son los pequeños premios que te da la vida.

¿Qué es lo más triste que le ha pasado recientemente? En estos días murieron tres amigos míos. Mi medicina, mis nietos, no pudieron con esto, por lo que me di una sobredosis de películas. La tristeza continúa pero la estoy trabajando.

¿Una vida equilibrada o un caos total? No hay ningún equilibrio, soy un desequilibrado profesional. Hace mucho le pedí a Dios que nunca me permitiera aburrirme y como me complace en todo, las 24 horas nunca me alcanzan.

¿Cómo es el proceso de escribir una historia? Lo primero es que me comprometo con una primera frase y a esa le voy dando vuelta. Escribir una historia con 450 palabras me obliga a ser conciso, además procuro crear un ganchito.

Una entrevista inolvidable. ¿Solo una? ¡Son tantas! La de García Márquez por dura, la de Portocarrero por divertida, en la de Borges se me aguaron los ojos al ver su emoción por ser de la tierra de Pedro Henríquez Ureña. A Julio Iglesias lo entrevisté montado en un carrito de golf porque dice que no se sienta a dar respuestas, y Oscar de la Renta me enseñó la tumba de su perro, ¡no sabía que lo amaba tanto!

¿Cómo imagina Casa de Teatro después de usted? De seguro será otra Casa de Teatro, pero siento que ya cumplí. Estoy muy contento del apoyo que la fundación ha recibido.

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