En la piel de Thomas Edison

$!En la piel de Thomas Edison

Con el mejor clima de la semana en el Festival Internacional de Cine de Toronto, a un costado de la piscina en la terraza del restaurante Lavelle y con un vaso de vodka en la mano, Benedict Cumberbatch aceptó hablar sobre su nueva película ‘Current War’ y la verdadera guerra que tuvieron Thomas Edison y George Westinghouse, que nada tiene que ver con las otras guerras de ‘Avengers’
que el mismo actor está filmando en estos momentos.

¿Se puede comparar la guerra de Avengers con la de Thomas Edison?

(Risas) Creo que son un poco diferentes.

¿La historia de Thomas Edison no suena a cómics con villanos y superhéroes, donde el genio termina siendo el peor villano cuando se utiliza el mejor invento de la electricidad en la creación de la silla eléctrica o los cambios climáticos que están destruyendo al mundo?

(Risas) Puede ser... Nos equivocamos en todo, da pánico el uso de la tecnología con la bomba atómica y todo eso. Ya no podemos alimentar más los sueños platónicos, todavía no logramos encontrar la mejor forma de energía limpia, sigue siendo la lucha más difícil de nuestra raza. Supongo que hay mejores formas de usarla, claro, pero no hay mejores formas de crearla.

¿El momento en la película donde Edison dice “El hombre que controla la corriente eléctrica, controla el futuro”, no suena un poco también al peor villano de un película de superhéroes?

(Le cuesta parar de reír) En ese momento Edison perdió la guerra, traicionó sus propios principios. Su esposa falleció y estaba desesperado. La silla eléctrica mostraba otro paso en la dirección incorrecta, tratando de desacreditar una mejor idea donde es evidente que todo lo que brilla no es oro. En ese contexto se entiende cómo es que un hombre que hizo tanto por llegar hasta ese lugar quiere dar el último paso. Es una falla humana. Por supuesto, es el eco masivo de nuestro mundo actual. Y Edison creo que también tiene razón. En la siguiente evolución, sí, por supuesto, controlar la corriente eléctrica significaría un gran poder para cualquiera, pero no creo que él estuviera pensándolo en el sentido del típico villano de James Bond que quiere controlar a la gente. Es parte del proceso de la construcción del futuro. Y él estaba tan perdido en el juego que perdió la humanidad.

¿Como actor juzgarías al personaje que interpretas si te parece que está equivocado?

A mí me parece mortal juzgar a mis personajes, si interpreto a alguien tengo que vivirlo con cierta clase de comprensión, empatía, simpatía o como quieras llamarlo. Y para conseguirlo no se puede estar en los dos lados. En este caso vemos a un hombre que llegó muy lejos más allá de sus comienzos humildes, y que pienso que nunca dejó de lado. No sé dónde empezó esa necesidad por tener éxito o la búsqueda del control, pero es la peor verdad. Y es su perfil más humano.

¿Si no hubieras filmado la película, de qué lado te hubieras puesto en esa guerra que entabló Thomas Edison con George Westinghouse por definir el sistema de corriente eléctrica que hoy terminamos usando?

La guerra es realmente una falta de interpretación, oportunidades perdidas, sobre un hombre que es profundamente sordo y solo escucha lo que quiere oír al punto de provocar consecuencias devastadoras, creando un conflicto donde bien pudo haber un acuerdo. Por lo que sé, Edison tenía respeto por Westinghouse y Tesla, solo que no quería escuchar sus argumentos. Y le costó demasiado. Para mí, se volvió todo un negocio. Estos hombres son los jóvenes pioneros en una era extraordinaria de avances demasiado rápidos. El problema es la idea de que la experiencia humana tenga que ser una corporación, un negocio de ganancias. Ese es el verdadero crimen.

En la piel de Thomas Edison

¿A nivel personal te atraen más los personajes reales que los de ficción?

No, no. El guion es lo importante, el dilema humano, no pasa por la idea de interpretar una figura cultural. En cierta forma, estas personas son como fantasmas y jugamos con la idea de algo en vez de serlo, aunque esté adentro, tampoco soy lo que eran. Solo se trata de una aproximación, una interpretación, tratar de canalizar algo para contar una historia y eso es lo que me atrae, más allá de cualquier otro desafío.

¿Crees que detrás de todo genio hay una gran mujer o varias en el caso de Thomas Edison?

Edison era un playboy (Risas). De verdad, en especial en el momento que lo vemos en la película. Pero en esa parte de su vida tan importante como imperfecta, también deja de prestar atención a su familia. Y eso le costó caro. Es lo que trató de reparar en el segundo matrimonio y creo que en cierta forma también cometió los mismos errores.

¿Qué tanto sabías de la verdadera historia de Thomas Edison, antes de filmar la película?

Muy poco hasta que me ofrecieron el rol. Y me interesó todavía más a medida que fui descubriendo la diferencia del contraste entre la estrella y el hombre que se promocionaba como parte de un producto o un invento, hasta saber quién era realmente.

¿Trataste de entender más profundamente el lado técnico de la pelea entre Edison y Westinghouse?

Tengo que confesar que no, como actor no quería meterme en lo complejo de la profesión, ese mundo tan experto. No me parecía tan importante para la historia, más allá de entenderla, en la escuela yo era muy malo en física. Los circuitos eléctricos me daban miedo y nunca lograba encender ninguna luz. Tengo mucho respeto por los hombres y mujeres que interpretamos en el cine.

¿El desafío más difícil del rodaje? Mostrar su vida privada mucho más que el lado público. Eso resultó un desafío. Y tuvo mucho que ver el guion brillante y nuestra premisa de pelar la fachada y ponerlo bajo el microscopio como personaje.

Con la película ‘The Imitation Game’ fuiste nominado al Oscar por otra historia verdadera sobre el hombre que descubrió el código secreto de los nazis y en ‘The Current War’ muestran a Edison jugando con el hijo con la clave Morse. ¿Hay algo de verdad en esa historia?

La clave Morse era increíblemente importante para Edison. Fue parte de la tecnología que él personalmente le dio realidad con el telégrafo y era muy bueno. Se comunicaba así y jugaba con sus hijos también.

¿Y en una época donde se critica tanto el derroche de energía, qué puede hacerse en un estudio de cine para ser mucho más ecológico?

El problema es que necesitamos luz para filmar una película. Y la luz no siempre está disponible cuando se necesita. Y la electricidad es necesaria para filmar una película sobre la electricidad. Por supuesto, hay formas de reciclar dentro del estudio. Los vehículos eléctricos deberían ser también obligatorios. Se pueden cargar mientras estás trabajando. No entiendo cómo no lo hacemos todavía... será que son más costosos, se necesitan producir en masa o crear productos especiales como Tesla. Es un buen comienzo.

Fotos: Derechos Reservados de Romar Media y The Weinstein Company

20180221 https://www.diariolibre.com

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