¿Has oído hablar de la economía circular? Aquí te explicamos qué es
El sistema actual se denomina economía lineal pero esta nueva propuesta podría generar un cambio positivo. La pregunta es ¿es posible implementarlo?

En un contexto donde el cuidado del medioambiente ha alcanzado una importancia nunca antes visto, corresponde que hablemos de algunos proyectos que intenten salvarnos de las consecuencias de nuestras propias acciones negligentes.
En este caso, te comentamos de la economía circular, un modelo productivo complejo pero, con suerte, factible.
¿Qué es la economía circular?
El nombre es bastante intuitivo, sobre todo cuando lo comparas con la economía lineal que caracteriza nuestro sistema. Generalmente, los sistemas productivos que se implementan en la actualidad siguen una cadena que es más o menos así: tomar un recurso, fabricar un producto o insumo, usarlo y, por último, desecharlo. Obviamente, el desecharlo implica la contaminación del ambiente, que es exactamente lo queremos evitar, ¿verdad? La economía circular, por su parte, podría ser más o menos así: fabricar un producto, utilizarlo (idealmente, algunos servicios o manufacturas podrían ser compartidos), reutilizarlo (quizá también compartiéndolo), rehacerlo (refurbishment) y, finalmente, reciclarlo.
En síntesis, éste novedoso modelo intenta generar un bucle en el que se introducen poco recursos nuevos al sistema y, asimismo, se desechan pocos. De este modo, cuando un producto llega al fin de su vida útil, no lo tiras, sino que algunos de sus componentes serán utilizados como insumos de otras manufacturas.
Todo esto va más allá de los múltiples ciclos productivos que adoptarían este modelo circular, porque los proyectos que proponen la implantación de una economía de este tipo también proponen una transición de los combustibles fósiles a los renovables. Además, el aspecto financiero, el uso del dinero y de los parámetros según los cuales se mide el rendimiento económico, también deberían modificarse. El valor de todo producto debería depender también de su posterior utilización y el potencial del mismo para formar parte de un ciclo.

Algunas ventajas
La economía circular se implementa en algunos ámbitos y hay planes prometedores que, se supone, intentan implementarla a gran escala. La Unión Europea, por ejemplo, ha avanzado bastante en el tema, e incluso cuenta con una comisión que determina maneras de ponerla en práctica.
Pero, obviamente, nadie se movería tanto si no se creyera que puede traer beneficios económicos, y de hecho los trae. El hecho de reutilizar los recursos ya extraídos y preparados para funcionar como insumos implica un enorme ahorro. Apple tiene un robot que desensambla iPhones para reutilizar lo máximo posible de aquellos celulares que ya no sirven o quedaron “desactualizados” y son devueltos por los usuarios. Hasta enero de 2018, le ahorró a la empresa 40 millones de euros en oro y otros 20 millones más en otros componentes reutilizables.
Más allá de la ganancia, también permite reducir la contaminación y la emisión de dióxido de carbono, especialmente si se opta por las energías renovables.
Ahora, algunas desventajas
Suena lógico decir que la economía circular es absolutamente sustentable y que las ventajas son demasiadas como para no adoptarla obligatoriamente, pero la verdad es que no es tan sencillo, y no podemos arriesgarnos a caer en la inocente simplicidad.
La mayoría de los proyectos teóricos que plantean la economía circular como sustentable no suelen abordar las diferentes perspectivas sociales que deben estar presentes en todo sistema, y muchas veces ignoran las ganancias que pueden traer otros sistemas ya existentes. Además, por la cantidad de organización e infraestructura necesarias para instalar semejantes cambios, se precisa de un Estado presente y fuerte... cosa que no se da en todos los países del mundo, precisamente.
En cualquier caso, el hecho de que se plantee como posibilidad es un excelente inicio que nos llena de esperanzas.

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