Qué es la eco-ansiedad, un trastorno cada vez más frecuente
¿Qué mundo le vamos a dejar a nuestros hijos? Es hora de hacer algo. Y de inmediato

En la semana transcurrida entre el 20 y el 27 de septiembre de este año se llevaron a cabo una serie de protestas a escala mundial ¿Por qué reclamaba la gente? El cambio climático. La memorable semana culminó con marchas en varios centros urbanos de más de 150 países en los que múltiples entes, organizaciones y militantes decidieron participar como muestra de adherencia al movimiento.
La ecología no es un tema verdaderamente reciente, pues la preocupación por el cuidado del medioambiente viene de los años ’70, cuando algunos países centrales ya empezaban a emitir leyes al respecto. Sin embargo, hace poco tiempo la lucha por la salvación del planeta ha tomado una profundidad sin precedentes, y ha separado todo tipo de barreras. La Global Climate Strike es un ejemplo de la magnitud de su alcance. Incluso han surgido nuevos íconos como Greta Thunberg o Jane Fonda. Entonces cabe preguntarse: ¿por qué ahora? ¿Qué está ocurriendo precisamente?
Hay quienes le han dado nombre a este fenómeno social sin precedentes: la eco-ansiedad. Se la describe como el sentimiento de ansiedad o depresión por el estado crítico que atraviesa el mundo, y que no parece presentar mejoría alguna. Por supuesto que la ansiedad en cualquiera de sus formas es un tema de salud serio que debe ser tratado por los medios correspondientes, pero ¿cómo no preocuparse por la situación actual? Hay muchos factores que contribuyen a desarrollarla y aquí hay algunos de ellos.
La indiferencia de quienes están en el poder
Hay algunos países como Suiza (que recicla el 51% de sus desechos urbanos) o Suecia (que hace lo propio con el 99% de sus residuos, o sea, prácticamente toda su basura) que han tomado cartas en el asunto y desde hace mucho tiempo han comenzado a reciclar y reducir la contaminación, entre otras medidas. Esos son grandes logros, pero también hay muchos Estados que le han quitado importancia al tema de manera deliberada. Por ejemplo, el gobierno de Estados Unidos comenzó recientemente el proceso de retirarse del Acuerdo de París, un acuerdo hecho dentro del marco de las Naciones Unidas que tiene como objetivo primo la acción conjunta y organizada de los países firmantes en pos de la reducción de gases de efecto invernadero.
No reconocer la verdad, la importancia y las consecuencias catastróficas del calentamiento global es absurdo e insostenible en los tiempos que corren.
La influencia de las grandes empresas capitalistas
Naturalmente, las medidas ecologistas pueden implicar la reducción de las ganancias de grandes compañías, por lo que evitar la destrucción del mundo como lo conocemos afecta los delicados intereses de muchos empresarios. El problema es que el dinero todo lo puede, y si hay algo con lo que cuentan estos entes omnipresentes es dinero. Entre sus estrategias más bonitas encontrarás el financiamiento de estudios que toman interpretaciones incorrectas o simplemente ignoran consideraciones generales básicas u otras investigaciones para contradecir “científicamente” lo que dicen el 97% de los estudios fidedignos al respecto: el cambio climático es real.
Otra importante hazaña de las empresas poderosas es la manipulación del pensamiento de las masas, especialmente en lo referido al tema de los residuos. En general, se ha forzado a la gente a tomar consciencia sobre sus acciones individuales, lo cual es está perfecto para concientizar y para generar pequeños pero numerosos aportes a la causa, pero nos desvía de lo realmente importante: los desechos que generan las compañías gigantescas.
Las consecuencias del ser humano en el medioambiente
Hay varias cosas para enumerar aquí, porque la actividad humana ha tenido demasiados efectos en el planeta. Desde la 6ta extinción masiva mundial, hasta los peligrosos niveles de contaminación y la emisión terriblemente alta de gases de efecto invernadero. Hay muchísimos factores que indican la magnitud del problema, pero se reducen a lo mismo: los cambios que causan en la biósfera y cómo podrían destruir la vida como se la conoce.
Con respecto a esto, la IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático por sus siglas en inglés) ha puesto una fecha límite. El año pasado se hicieron los cálculos, y a partir del 2030 los daños producidos por las emisiones de carbono producto del consumo de combustibles fósiles alcanzarán su peor momento en la historia si no se acotan pronto dichas emisiones. De lo contrario, entre el 2030 y el 2052, el calentamiento global podría alcanzar los 1.5° C. En otras palabras, el mundo tiene menos de 11 años para mejorar su situación antes de sufrir las consecuencias más graves (y prácticamente irremediables para ese momento) del cambio climático.
De todos modos, las consecuencias ya se viven diariamente y también afectan a las personas. La OMS ha afirmado que la contaminación del aire mata a más de 7 millones de personas anualmente. Además, los desastres naturales asociados al calentamiento global son cada vez más comunes y catastróficos.

Impotencia
La clave para entender la eco-ansiedad quizá sea el sentimiento que unifica los tres factores mencionados anteriormente: la impotencia que sienten quienes quieren hacer algo al respecto. No puedes atacar por tu cuenta a una empresa multinacional, ni que los gobiernos de todo el mundo respondan a tus reclamos, ni tampoco solucionar individualmente los problemas ambientales graves que acechan a la Tierra y sus habitantes diariamente.
Pero escucha: aportar con lo que sea, por más pequeño que lo consideres, es un gesto enorme y vale la pena.

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