Qué hacer para evitar que el aislamiento incida negativamente en el comportamiento de tu mascota
Los cambios en las rutinas también les afectan y puedes notarlo en su conducta

Todo el mundo está atravesando momentos de aislamiento, distanciamiento, toques de queda e incluso cuarentenas. Todo esto se hace para evitar la propagación del COVID-19, qué es la gran pandemia que está azotando al mundo en este 2020. Por esto, muchas de nuestras rutinas se han visto modificadas y esto también puede afectar negativamente a tus mascotas.
Qué cambios puedes notar en tus mascotas

Los cambios de rutina no afectan solamente a los humanos. De hecho, si tienes un perro es probable que él también experimente que algo ha cambiado. Y si bien no entiende los motivos, percibe que las cosas están funcionando de manera diferente y esto podría afectar en su conducta.
De hecho, los cambios también pueden incidir en sus rutinas. Los perros están acostumbrados a horarios de paseo, momentos de juego y de descanso, incluso saben los horarios en los que se reencuentran con cada integrante de la familia, ya sea que vuelve de la escuela o del trabajo.
Con todo esto patas para arriba, podrías notar cambios en su conducta. Quizás comience a ir al baño dentro de casa, en lugares donde no estaba acostumbrado, o los encuentres agitados, nerviosos o ansiosos. Si notas algo de esto, puedes seguir estos pequeños consejos para que todo encuentre la mayor normalidad posible.

Intenta respetar las rutinas de salida y de paseo de tu perro. Alrededor de Latinoamérica hay diferentes normativas, así que trata de prestarle mucha atención a la manera en la que debes hacerlo, siempre respetando el distanciamiento social y tratando de que sea breve, pero productivo.
Juega con él, intenta generar esos momentos y espacios de recreación para tu perro. Si está más tiempo en casa de lo habitual, lo normal es que tenga mucha energía que necesite descargar. No dejes de prestarle atención a estos momentos.
No acudas al veterinario, a no ser que lo necesites con suma urgencia. Sin embargo, puedes consultar telefónicamente o por correo electrónico ante cada cambio que notes en su conducta. Y trata de no propiciar estos cambios. Por ejemplo, no modifiques su dieta ni le des comida que no acostumbre a comer habitualmente.
Por último, intenta no generar hábitos nuevos que no podrás sostener cuando la situación vuelva a la normalidad. No permitas que se suba a la cama, que duerma contigo, que se suba a los sillones o que coma en otros espacios que no son los indicados. El perro generará un nuevo hábito y si no puedes sostenerlo o tolerarlo cuando la rutina se normalice, solo lograrás confundirlo.

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