Jhonnié Mercedes: “La cultura es hermana gemela de la educación”

Tiene un ‘flow’ distinto, un corte de pelo que solo disfrutará por un par de semanas porque su imagen depende casi siempre del criterio del productor con el que trabaje en el momento. Sabe que el dominicano es exigente y asegura que ser actor es un oficio como cualquier otro, por eso él le pone todas las ganas, vive de ‘eso’ y es de los que va a donde lo inviten a compartir sus conocimientos porque como él mismo dice: “a donde siempre hay que volver es al deseo de comunicar, de contar y querer aportar”. Su agenda le da para mucho y no es raro verlo desdoblarse en dos o tres proyectos al mismo tiempo que es director de teatro y actores. Dentro de poco, al Johnnié que vive metido en las tablas lo veremos en su primer protagónico en el cine, el 24 de abril, en una película, “Y a Dios que me perdone”, de distribución gratuita.
¿Eres el que más pica?
Bueno, trabajo mucho sí.
Dos obras al mismo tiempo, Locos y duendes y Bolo Francisco, ¿cómo no se te cruzan los personajes?He estado hasta en ocho obras al mismo tiempo, ya no lo hago porque es un agotamiento físico e intelectual. No es fácil cambiar el chip. Pero lo que hago es que me desconecto por completo, me olvido del mundo... me tomo muy en serio mi trabajo, soy muy responsable. Esto no es un juego, te diviertes muchísimo pero es exigente la carrera y a veces en escena puedes poner en riesgo hasta tu vida...
Sí, recién leí que un joven actor murió ahorcado durante una obra en Francia...Bueno, estuve a punto de ahorcarme en una obra también.
¡Esas son experiencias de las que casi nadie habla!Sí, porque se quedan tras bastidores. Pero sí, me pasó durante la obra ‘Los hijos del Fénix’, en la escena final yo terminaba ahorcado y tenía mal puesto el enganche, fue durante el ensayo general y me estaba ahorcando de verdad [risas]. Y el año ante pasado, en la obra ‘La batalla de los ángeles’, hice de un personaje sobre unos zapatacones de 3 pies y a los 5 minutos de comenzar la función pisé mal y me caí de espalda; te puedo decir que ese día hubo tres obras de teatro: la que la gente creía que estaba viendo, la de lo que estaba pasando y la obra detrás del foro con los asistentes y productores volviéndose locos. Pero seguimos y al terminar tenía una fractura de 75% grados en el peroné.
A diferencia del cine que tiene ciertas garantías, ¿en el teatro se trabaja a mano pelada?Sí, porque lamentablemente no existe una ley de teatro y todo es a nivel de intercambio, patrocinios cuando se consigue algo, y otras es totalmente a ‘mano pelá’. Eso no significa que no haya seguridad dentro del teatro porque se ensaya bastante.
¿Por qué crees que sí se impulsó una ley de cine y no una para el teatro que es una actividad más antigua? Creo que el Estado, y digo Estado porque han sido todos los gobiernos, no tiene la conciencia de la importancia de la cultura ni de que es una hermana gemela de la educación, que las dos cosas van de la mano. Solo tienes que ver que los ministerios del país trabajan individuales, como si fueran enemigos, y quizás por eso los logros son muy mínimos y no hay continuidad. Es una dejadez, y a sabiendas de que la cultura despierta a los pueblos es más fácil gobernar un pueblo ignorante que uno con un nivel de conocimiento.

Y tú que tienes ese pensamiento tan claro, ¿no has pensando en ser parte del sistema político?A mí me da miedo [risas]. ¡Es tanta la necesidad! Tienes un estatus dentro de tu profesión, muy ganado y elevado, pero no hay equilibrio entre eso y la calidad digna...
¿Te da miedo?Me da miedo flaquear. Por ejemplo, soy actor de la Compañía Nacional de Teatro de Bellas Artes, y hace unos años cuando nos hicieron un aumento salarial dije: me da miedo ahora porque con la cantidad que yo tenía hablaba abiertamente, pero ahora que aumentaron me da miedo que me dé miedo decir algo por cuidar el trabajo. Realmente no puedo atarme de hablar; si mañana soy ministro de cultura o director de bellas artes a lo mejor me cancelan a los cinco días. Es que no puedo ¡soy muy rebelde!
Entonces, a Dios que te perdone... Y a Dios que me perdone.
La película de distribución gratis y de la que eres protagonista... ¡Ángel Muñiz está loco! Es un artista y lo admiro muchísimo. Es una denuncia social con un norte muy artístico, te va a tocar el alma, es para que la gente reflexione y dé un giro en su rutina.
Y tu guion, ¿para cuando?Escribo cuentos que no he publicado, ya voy por 101. Estoy escribiendo guiones para engavetarlos por ahora y sé, estoy convencido, de que voy a dirigir cine. No sé cuándo pero será.
Y además de los guiones, ¿qué falta o qué estamos haciendo bien o mal para que la industria siga en desarrollo? El cine es un negocio. Y hay quienes dicen que se debe quitar la ley de cine porque muchos se están haciendo ricos. Pues yo digo que hay que poner más leyes culturales; de teatro, danza, pintura... así roban menos. Pero lo difícil es conseguir los inversionistas sin relaciones. Debe haber un mecanismo por el que los proyectos cinematográficos de bajo presupuesto puedan ejecutarse, y no sólo esos dos o tres con influencias, enamorados de la comedia porque les funciona mejor, puedan hacer películas. Debe haber más equilibrio.
Muchos actores han emigrado a estudiar o a internacionalizarse, ¿a ti no te han dado ganas?Lo he pensado, pero trato de ser honesto. Jamás voy a decir que fui a EEUU a estudiar actuación si estaba acostado en una habitación... y lamentablemente aquí se sufre de eso. Y como aquí le rendimos pleitesía a todo lo que viene de fuera... Pero no me sale irme, sería chulo pero no es mi norte. Me satisfacería más la dicha de poder hacer una película en cada país de Latinoamérica.

Glenys González
Glenys González