Mis inspiraciones tropicales

Vivimos en el mismo centro del Caribe, y sin embargo muchas veces damos la espalda a nuestro ADN tropical: ya sea en nuestras selecciones de ropa, de cine, de música, tendemos a mirar hacia el norte como fuente de cultura popular.
Por eso, aquí les comparto los diseños, los músicos, los destinos y los alimentos que hasta ahora forman mis inspiraciones tropicales de 2016.
[1] LAS EMOCIONES DE JLG
No pude ir al concierto que Juan Luis Guerra hizo en el país en diciembre, así que, para compensar, bajé su álbum nuevo y comencé a escucharlo a diario. De ahí, mi favorita es “Todo tiene su hora”, una canción que me recuerda que no hay que desesperarse cuando las cosas no suceden en el momento que quiero que pasen, pues cuando vienen de Dios, su tiempo es perfecto. Y aparte del gran mensaje que lleva, ahora asocio esa canción a otra cosa hermosa: en una escapada reciente a Las Terrenas, mi esposo y yo llevábamos puesta la canción en el carro mientras regresábamos de la playa al hotel. De repente, me dice: “¿Quieres bailar conmigo? Bajémonos del carro y bailemos aquí en la calle”. Yo estaba anonadada, pero accedí, y como dos adolescentes enamorados nos bajamos a bailar nuestro merengue, felices en una calle de Samaná.
[2] NI TÚ, NI YOEsa obsesión con la discografía de Juan Luis Guerra solo se compara con mi redescubrimiento de los merengues de Sergio Vargas, entre ellos, mi favorito es “Ni tú, ni yo”. Hace unas semanas compartí con Pamela Sued, quien me comentó que para la premiere de su programa había invitado al Negrito de Villa. Ahí, curiosa, le pregunté por la calidad de sus shows actuales, y Pamela me habló tantas cosas positivas de Sergio que hasta comencé a seguirlo en Instagram y a reírme con el humor y la creatividad de sus posteos —y entre nosotros, también comencé a seguir a Marola, su talentosa hija, que me pone los vellos de punta con su voz y su onda de Billie
Holiday caribeña—.
[3] COCO DE AGUASi el amor entra por la boca, entonces el amor por el Caribe también: mi esposo y yo estamos consumiendo el agua de unos 10 cocos al día. Pienso en todas las personas en países más al norte que aman el agua de coco, pero deben consumirla pre-embotellada, casi industrializada, y entonces agradezco vivir en este rinconcito. Nosotros la obtenemos fresca a diario, comprando los cocos de uno de los cientos de fruteros que recorren la ciudad. ¿Lo mejor? El agua de coco no solo es deliciosa e hidratante, sino que también hemos comenzado a ver beneficios en nuestro bienestar, desde lo digestivo hasta la lozanía de la piel.

[4] AY, AGUALLUVIA, EH, AY AGUALLUVIALlevo casi un año obsesionada con toda la moda que haga referencia al campo caribeño: ahí incluyo las blusas de corte agualluvia —sobre todo las de la diseñadora colombiana Johanna Ortiz—, los vuelos y las carteras artesanales. En cuanto a estas últimas, mis favoritas recientes son los macutos de las Muzungu Sisters y la cartera Mrs. Johnson, un nuevo modelo de Charlotte Olympia con forma de un sombrero de rafia. ¡Están preciosas!
Aparte, sigo encantada con los diseñadores que muestran una influencia latinoamericana en sus piezas, desde Sylvia Tcherassi hasta Saloni, MDS Stripes y Lisa Marie Fernández.
[5] LAS HOJAS DE MARTINICA EN INDOCHINA
Uno de los toques decorativos más memorables del ya mítico restaurante Indochine, de Nueva
York, es el papel tapiz de hojas bananeras que lo cubre casi por completo. No sé dónde todavía, pero en algún proyecto tengo que utilizar ese clásico papel Martinique, de la marca Hinson.
Mientras tanto, estoy armando una pequeña colección de hojas tropicales en otro lugar: en las vajillas que antes veía en casa de mi madre y que ahora, por sus llamativos tonos de verde, combino con mi vajilla blanca para servir comida mexicana o picaderas.
[6] CREO EN CREO¿Han visto la cuenta de Instagram de Creo Consulting? Esta firma de RRPP se especializa en representar moda y diseño latinoamericano tanto en Londres como en Nueva York. Gracias a sus posteos he conocido nombres como Mola Sasa, Mercedes Salazar y Valdez Panama Hats.

[7] ESCAPADAS A LA PLAYAComo les contaba, estuve recientemente en Las Terrenas con mi esposo, en una escapada hacia el acogedor y exquisito hotel Peninsula House. Fuera de ese paraje samanés, mi otro destino preferido en el país es Playa Grande, donde visité el Playa Grande Beach Club, decorado por Celerie Kemble con un nivel de detalles impresionante: me encantó la combinación de objetos artesanales locales, como las sillas de pajilla criollas y las pellizas de la carretera, con piezas artesanales de otros países.
Y ya que toco el tema de otros países, cierro este listado de obsesiones con una visita que tengo en agenda desde hace tiempo, y que no quiero dejar pasar este año: La Habana. Estoy loca por ver cómo se unen el agua salada del Malecón, los mojitos, el son y la arquitectura neoclásica.
¡Eso viene!
Lía Pellerano
























Lía Pellerano