VIDEO | Gala de ganadores del Van Cliburn
En algún lugar de la realidad, más allá de pilotos narcos que huyen, el dengue, la carestía de la vida y la endromuria de la política, ocurren cosas positivas.
La noche del miércoles, gente preocupada de verdad por brindar a la nación una acumulación cultural de capitales intangibles (léase música de calidad) celebraron los 30 años de la Fundación Sinfonía y los 20 de la Fundación E. León Jimenes con la 6ta Gala de Ganadores del Concurso Internacional de Piano Van Cliburn.
Vadim Kholodenko arrió a la Orquesta Sinfónica Nacional a uno de sus mejores momentos de los últimos años, con un Concierto No. 2 de Camile Saint Säens sencillamente memorable, gracias a la hondura intelectual con que asume una obra a la que aporta una cantidad de colores y un sinnúmero de estados de ánimo, con lo que demuestra que es uno de los mejores pianistas jóvenes de la actualidad en el mundo.
Saint-Säens fue el primero en componer música para cine, en El asesinato del duque de Manners, de Charles Pathé. Y el scherzo del Concierto No. 2 acompañó muchas comedias mudas. Justo ese scherzo con las cuerdas en trémolo fue uno de los momentos de mayor fiesta en la atmósfera creada en el Teatro Nacional Eduardo Brito.
La frescura y elegancia de la exigente y temperamental partitura, fueron expresados con sobriedad, seguridad, virtuosismo técnico y profundidad poética por Kholodenko, lo que obligó a la OSN a crecerse con la batuta de un José Antonio Molina exhultante de entusiasmo.
La noche abrió con la OSN en la Obertura de la öpera de Tannhäuser, de Wagner, con esa maravillosa cadenza que rasga el alma y donde las cuerdas lograron brillos de altos quilates.
Sean Chen, con el 3er Concierto de Rajmáninov, uno de los más dificiles del repertorio mundial, asombró por su destreza técnica. Y supo deslizarse por los escollos de la obra (la cadenza una vez más y ese deslizamiento del 2do al 3er movimiento), entre otros. Y lo hizo con brillantez y pericia, pero hasta ahí.
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones