La historia del zurdo que intentaron obligar a ser diestro

SANTO DOMINGO. Si hacer las cosas “derechas” es sinónimo de hacerlas bien y “ser diestro” es desenvolverse de manera exitosa, el lenguaje resulta poco amable cuando en lo que respecta a los zurdos, los que “resuelven” con la izquierda. Así, el término izquierdo, de connotaciones negativas, define sucesos ilegales, sin rectitud o siniestros.

Hasta hace pocas décadas en la República Dominicana a los niños zurdos se les trataba de “corregir” y se les obligaba a escribir y a hacer cualquier tarea con la mano derecha.

“Cuando pasé a cuarto de primaria, sugirieron que repitiera el tercero porque no sabía escribir; lo hacía mal con la derecha y no había desarrollado las habilidades necesarias para hacerlo con la izquierda”, relata el periodista y maestro dominicano Alex Batista, uno de los tantos que de niño le forzaron a ir contra la ley que para él, así como para el 13% de la población mundial, le dictaba la naturaleza.

Cuenta que alguien a quien no olvidará es a su profesora de primaria, Milagros, quien se empeñó en “corregirlo” en sus primeros años de escuela, antes de mudarse a los 5 años de Santo Domingo a Los Hidalgos, en Puerto Plata, donde también primaba la práctica.

Dice que su niñez fue como la de cualquier otro niño. La describe como una experiencia fascinante y llena de buenos recuerdos, hasta que llegaba a la escuela, donde recibía “reglazos” y reprimendas por escribir con la mano izquierda.

¿A qué se debe esto?

En el pasado, se llegó a creer que las personas con zurdera eran demoníacas. Esta creencia se apoyó en los pasajes de la Biblia que se referían a las direcciones como el bien (derecha) y el mal (izquierda).

Mateo 25:41

Entonces, dirá también a los de la izquierda: ¡Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles!

Alex lamenta que en su casa escuchara cosas similares de parte de su abuela, quien le gritaba: “¡No uses la mano del diablo, muchacho!”; a diferencia de sus padres, a quienes define como personas tolerantes respecto al tema, ya que su papá era ambidiestro.

Hoy, lamenta que su caligrafía sea inteligible y que en la actualidad se siga molestando a los zurdos con bromas que quizá afecten su autoestima.

“Discriminar a un zurdo, es solamente una manifestación, a veces grave, de que nosotros somos capaces de discriminar por cualquier cosa”, dice Alex.

No obstante, en algunos países la práctica persiste. En China, por ejemplo, se sigue viendo mal a alguien que usa la mano izquierda y a los niños se les “corrige”. De hecho, el porcentaje de zurdos es de al rededor del 2% en China, mientras que en los países occidentales oscila entre el 10% y 13%.

20180813 https://www.diariolibre.com

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