MEDIOAMBIENTE
| 13 AGO 2017, 12:00 AM
Biodiversidad de la República Dominicana

La paloma coronita de Cotubanamá


20170813 https://www.diariolibre.com


La paloma coronita, Patagioenas leucocephala, es un ave residente reproductor de entre 30 y 35 cm. de longitud con un peso aproximado de 245 gramos. Su nombre común se debe que el plumaje en su cuerpo es de un gris oscuro, exceptuando la parte superior de su cabeza de un plumaje blanco.

Habita principalmente en tierras bajas y de mediana altura. Anidan principalmente en costas con manglares además de volar a bosques latifoliados adyacentes para alimentarse de frutos durante el día.

Ponen uno o dos huevos, usualmente en colonias, a partir de mayo hasta septiembre u octubre.

  • La paloma coronita de Cotubanamá
    Una Paloma coronita vuela en el Parque Nacional Cotubanamá.
  • La paloma coronita de Cotubanamá
    Dos palomas se posan en una rama seca.
  • La paloma coronita de Cotubanamá
    Una paloma coronita lleva una rama al nido.
  • La paloma coronita de Cotubanamá
    Una bandada vuela sobre la colonia en el Parque Nacional Cotubanamá

Se distribuyen solo en La Florida y gran parte de las Antillas, principalmente las grandes islas, así también como al oeste de la Península de Yucatán y una pequeña parte en Panamá.

Durante la época no reproductiva, se dispersan tierra adentro a tierras más altas para buscar alimento.

Las palomas coronita son dispersoras primarias de semillas y cruciales para la regeneración de árboles y plantas de los amenazados bosques secos del Caribe.

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Algunas de las colonias de anidamiento más grandes que se conocen se encuentran en La Española, específicamente en el procurrente de Barahona (Provincia Pedernales), en el suroeste y también en el Parque Nacional Cotubanamá, al este del país. Las colonias de anidamiento en el procurrente de Barahona están conformadas por millones de adultos reproductores, y no está claro si estos individuos son distintos a los del Parque Cotubanamá o si se trata de la misma población que anida alternadamente entre ambos sitios.

De cualquier forma, se cree que estas dos áreas funcionan como áreas de anidamiento para una importante proporción de la población de palomas coronita del Caribe, y por ende, son áreas clave para la conservación de la especie, ya que actúan como una fuente metapoblacional (sensu Levins 1969, Hanski 1998).

El Parque Nacional del Este fue constituido por el Decreto No. 1311 del 1975, ubicado al extremo del sureste de la isla, en la provincia de La Altagracia, incluyendo la isla Saona. Cuenta con una superficie de 808 Km2 (420 terrestres y 388 marinos.

  • La paloma coronita de Cotubanamá
  • La paloma coronita de Cotubanamá
    La Lengüeta vista desde el aire.
  • La paloma coronita de Cotubanamá
    En el boque de mangle anidan las palomas coronita.

El canal de Catuano, el que separa a la Isla Saona, es testigo año con año del anidamiento de la paloma coronita. Regularmente lo hacen en un bosque de mangle en una ensenada llamada por los locales como La Lengüeta.

Su fácil ubicación ha hecho que cazadores deportivos, ilegalmente cacen palomas durante los meses de anidamiento.

En el caso de las coronitas en el procurrente de Barahona, existe también la cultura del pichoneo, o cosecha de pichones para consumo humano.

Miles de pichones son removidos de sus nidos cada temporada. La poca vigilancia de las autoridades medioambientales en la zona, es una de las debilidades en la protección de esta especie.

Reducción de hábitat, cacería deportiva y cosecha de pichones son las principales amenazas para esta especie.

En junio de 2017, el Ministerio de Medio Ambiente emitió la resolución no. 0019-2017 que prohíbe la cacería, recolección de huevos y destrucción de nidos, por dos años en todo el territorio nacional, aunque cabe resaltar que todas las aves silvestres en el país están bajo protección desde hace años.

La paloma coronita de Cotubanamá
Unos pichones de paloma coronita en un nido en el Parque Nacional Jaragua.

“Los bancos o agregaciones de anidamiento de paloma coronita que todavía existen en RD son posiblemente los más grandes de toda la región del Caribe, recibiendo aves residentes y migratorias. Están compuestos por millones de aves y nidos según nuestros estimados preliminares para el Parque Jaragua en 2016. Sin embargo, siguen siendo muy atacadas por cazadores deportivos quienes en un sólo día pueden matar varios miles de aves adultas en estos formidables bancos. Es preciso que preservemos este singular fenómeno natural nuestro, ya que como mostró su pariente, la paloma pasajera de Norteamérica, que igualmente “banqueaba” por millones, la extinción no tiene vuelta atrás”. Dra. Yolanda León, bióloga investigadora de Grupo Jaragua e INTEC.

Esta especie está clasificada como amenazada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Fuentes:

Aves de la República Dominicana y Haití (Princeton University)

Dra. Yolanda León, Grupo Jaragua / INTEC

Omar Shamir Reynoso / ANAMAR

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