Ucrania afirma que está usando armas controladas por IA para derribar drones rusos
También utiliza drones para llevar comida a residentes que pasan hambre en ocupada Oleshki

La Fuerza Aérea Ucraniana afirmó este lunes que empezó a usar armas robotizadas pilotadas por inteligencia artificial para derribar drones rusos, incluidos unos nuevos modelos más rápidos y difíciles de interceptar.
"Se están instalando torretas robóticas en los puentes", declaró a la televisión nacional el portavoz de la fuerza aérea ucraniana, coronel Yuri Ignat, quien dijo que "ya ha habido algunos derribos" en la región de Kiev.
Drones en el fuego cruzado
Desde hace meses Ucrania busca una forma de interceptar los nuevos drones rusos que golpean Kiev, aparatos más modernos, propulsados por reactores, por lo que se mueven más rápido y son más difíciles de interceptar que los modelos anteriores, basados en los drones iraníes Shahed.
Ignat declaró a la televisión nacional que este sistema ya logró derribar algunos drones, incluidos los modelos más modernos Geran-5.
En declaraciones a la AFP, Ignat explicó que las nuevas torretas, que han sido observadas por periodistas de la AFP en la capital ucraniana, utilizan una "visión óptica e inteligencia artificial para eliminar el factor humano y lanzar ataques".
Ucrania utiliza drones para llevar comida a residentes en Oleshki
En Leópolis, Las fuerzas ucranianas suministran alimentos mediante drones a varios miles de habitantes que permanecen atrapados en la ocupada ciudad de Oleshki, de la que algunos residentes intentan escapar ante la crisis humanitaria a través de carreteras minadas y bajo ataques en medio de llamamientos desatendidos a Rusia para que permita una evacuación segura.
"Aprovechamos cualquier oportunidad para llevar al menos algunos productos ligeros, para facilitar la situación de los habitantes", declaró a EFE desde la región sureña de Jersón, a la que pertenece Oleshki, Yevguén Voronetskí, jefe de comunicaciones de la 34.ª Brigada de Infantería de Marina 'Borysfen'.
La brigada también ayudó a coordinar el envío, a través del río Dniéper, que separa a los dos ejércitos enemigos, de otras cuatro toneladas de productos y medicamentos suministrados por otras unidades, en una operación que el ministro del Interior, Iván Vihivskí, dio a conocer el domingo.
Combatir el hambre
Estas entregas conllevan el riesgo constante de perder los drones debido al fuego ruso, pero tienen como objetivo aliviar el hambre creciente en la ciudad, que permanece aislada de cualquier suministro centralizado de alimentos desde la primavera, mientras las fuerzas rusas y ucranianas intercambian ataques con drones y artillería.
Las autoridades de ocupación rusas huyeron de la ciudad, que se encuentra rodeada de campos minados y puestos de control, dejando a los habitantes a merced de los alimentos que pueden cultivar por sí mismos o encontrar en viviendas abandonadas y destruidas.
"Pensábamos constantemente en la comida. Durante el último mes y medio comíamos una vez al día", relató un hombre que huyó de la ciudad atravesando territorio controlado por Rusia, en un testimonio publicado por la ONG Save Ukraine (salvar a Ucrania) que ayuda a los ucranianos a abandonar los territorios ocupados.
Otra mujer, que recibió ayuda de la organización benéfica Cáritas Ucrania, contó que sobrevivió al encontrar un huerto abandonado donde recogió tomates y pepinos.
También encontró una bodega con alimentos enlatados antiguos y aceite. "Los herví y comí la misma comida que preparaba para mis perros", relató la mujer.
Una huida peligrosa
A pesar del perímetro minado y del peligro de los ataques con drones, algunos habitantes recorren unos 20 kilómetros a pie hasta la localidad de Radensk, más alejada de la línea del frente.
Un vídeo compartido el sábado por Dmitró Lubinets, defensor del Pueblo de Ucrania, mostró a un grupo numeroso de habitantes caminando y desplazándose en bicicleta.
Algunos intentaban huir de la zona, mientras que otros buscaban alimentos para llevarlos de vuelta a sus familiares ancianos o enfermos.
Los intentos de huida están plagados de riesgos. Según información preliminar de la 34.ª Brigada, al menos una persona murió y otra resultó herida el sábado.
"Teníamos que elegir entre quedarnos y morir, o marcharnos y encontrar esperanza", declaró un superviviente a Save Ukraine.
La llegada del invierno aumenta la desesperación en la ciudad, que carece de servicios básicos.
Sin embargo, muchas personas están demasiado enfermas o son demasiado mayores para intentar escapar, mientras que otras carecen de documentos o temen ser interrogadas y detenidas en los puestos de control rusos.
A la espera de la evacuación
Las autoridades rusas reconocen la difícil situación en Oleshki, pero culpan a Ucrania de ella y se niegan a permitir una evacuación segura, al rechazar incluso un alto el fuego limitado en la zona.
Los combates aéreos continúan en la ciudad al lanzar las fuerzas rusas ataques diarios contra la cercana capital regional, al otro lado del río Dniéper.
"Nuestros soldados tienen que responder porque cuanto más se acercan los rusos al río, más profundamente pueden alcanzar con sus drones y artillería el resto de la región de Jersón", explicó Voronetskí.
Los operadores de drones de la brigada ya saben cómo son muchos de los habitantes, qué ropa llevan y qué rutas utilizan para intentar distinguir entre los civiles y los soldados rusos que tratan de evitar ser detectados.
"Estaríamos encantados si los civiles pudieran marcharse para que no tuvieran que sufrir los riesgos que implica el combate", subrayó el representante de la brigada.
Considera que las tropas rusas utilizan a los habitantes como "escudo humano" y emplean el hambre como una herramienta de control, intercambiando pequeñas cantidades de ayuda por información y asistencia.

