La crisis haitiana ya es un problema migratorio para toda América
República Dominicana es el país que recibe el mayor impacto, pero la situación también afecta a Chile, México, Canadá y otras naciones de la región

La crisis de Haití dejó de ser hace tiempo un asunto contenido dentro de sus fronteras. La violencia de las bandas, el debilitamiento del Estado, el desempleo, la inseguridad alimentaria y el colapso de servicios esenciales han provocado un éxodo que ejerce presión sobre buena parte del continente.
Cada país lo experimenta de manera distinta, pero ninguno de los principales receptores o territorios de tránsito ha quedado completamente al margen.
La República Dominicana recibe el mayor impacto por una razón geográfica inevitable: comparte con Haití una frontera terrestre de 392 kilómetros. No existe entre ambos países el mar, una selva o varios territorios intermedios que regulen el movimiento.
Esa realidad explica por qué las deportaciones dominicanas superan ampliamente las ejecutadas por los demás países. La Dirección General de Migración informó que durante el primer semestre de 2026 fueron repatriados 196,321 extranjeros en condición irregular.
Un problema que recorre la región
República Dominicana no es el único país que devuelve haitianos. Bahamas deportó al menos 536 durante grupos públicamente identificados entre enero y junio.
Jamaica retornó a 28 que llegaron por vía marítima en junio y ordenó la deportación de otros dos en marzo. Chile expulsó a nueve en mayo.
Canadá ejecutó 248 remociones de ciudadanos haitianos durante el primer trimestre. Estados Unidos envió por lo menos dos vuelos de 136 personas cada uno.
México enfrenta una situación diferente. Además de su propia población haitiana, recibe ciudadanos de Haití deportados desde Estados Unidos. La cantidad exacta no ha sido publicada por ninguno de los dos gobiernos.
En Tapachula, cientos de migrantes haitianos han pasado meses esperando respuestas a sus solicitudes de asilo, con dificultades para trabajar, alquilar viviendas y trasladarse legalmente hacia otras ciudades. En abril, un grupo mayoritariamente haitiano salió en caravana buscando empleo y documentación en el centro y el norte de México.
Brasil y Chile fueron destinos importantes después del terremoto de 2010. Ambos permitieron que miles de haitianos trabajaran y establecieran familias, pero también han tenido problemas de regularización, idioma, inserción laboral y discriminación.
En Brasil, 118 haitianos fueron retenidos durante 55 horas en el aeropuerto de Viracopos por sospechas de visas falsas. Las autoridades terminaron permitiéndoles la entrada al determinarse que muchos habrían sido víctimas de una estafa.
Chile, además de las expulsiones, ha discutido las condiciones de la reunificación familiar. La controversia por decenas de menores haitianos inicialmente considerados "inubicables" alimentó sospechas de tráfico de personas. Las investigaciones encontraron posteriormente a los 64 menores: casi todos estaban con sus familias, escolarizados y dentro del sistema sanitario.




Omar Santana