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Memorial del Festival Nova: un lugar con rostros sonrientes y una historia de horror

En la zona murieron 378 personas que fueron atacadas por terroristas del grupo Hamás mientras disfrutaban de una actividad musical al aire libre

Memorial del Festival Nova: un lugar con rostros sonrientes y una historia de horror
Cada fotografía tiene recuerdos familiares. (SANDRA GUZMÁN)

A pesar de la masacre humana que ocurrió hace casi tres años en el lugar donde se celebró el Festival Nova en 2023, ubicado al sur de Israel y a pocos kilómetros de la Franja de Gaza, en la zona se percibe una sensación de tranquilidad mientras se camina entre las fotografías de las más de 300 personas que fueron ultimadas a tiros por terroristas de Hamás.

La sensación se debe, quizás, a la alegría y a los sueños que tenían aquellos jóvenes que disfrutaban de la música cuando fueron brutalmente asesinados, justo cuando apenas comenzaban a vivir. Sus rostros sonrientes invaden el lugar, pero también recuerdan la tragedia que marcó el fin de una tregua y que llevó luto y dolor a decenas de familias y a toda una nación. Con ellos, las víctimas en Israel llegaron a 1,200 producto de la masacre.

La brisa que atraviesa los árboles mueve algunos objetos de gran valor sentimental colocados cuidadosamente en el terreno para recordar a quienes acudieron a disfrutar de un festival de música electrónica y encontraron la muerte durante un ataque que ha sido considerado el más brutal sufrido por Israel en los últimos 50 años.

Se trata del lugar donde se realizó el Festival Nova, o Supernova Sukkot Gathering, donde decenas de terroristas del grupo Hamás y otras facciones palestinas mataron a 378 personas durante la mañana del 7 de octubre de 2023, en un brutal despertar para los israelíes. De los fallecidos, 344 eran civiles y 34 miembros del personal de seguridad del evento.

La incursión armada dejó, además, decenas de heridos y personas secuestradas que posteriormente fueron sometidas a torturas y violencia sexual durante meses, de acuerdo con testimonios de sobrevivientes.

El lugar del ataque está cerca del kibutz Re'im, que también fue atacado. Se encuentra exactamente a unos 500 metros al este de la Ruta 232 y aproximadamente a cuatro o cinco kilómetros de la frontera con la Franja de Gaza. El ataque comenzó alrededor de las 6:30 de la mañana y se prolongó durante varias horas.

Una delegación de periodistas latinoamericanos, invitada por Israel, visitó el lugar y otras zonas emblemáticas del país.

Tributo a las víctimas

La zona se ha convertido en un memorial donde se rinde homenaje y se recuerda a las personas que murieron allí. Además de sus fotografías, algunos de los objetos utilizados durante el festival han sido transformados en espacios conmemorativos. Es el caso del contenedor de basura donde se refugiaron muchas víctimas mientras huían del ataque, así como uno de los bares donde se servían bebidas. Ambos permanecen en el mismo lugar y han sido rehabilitados.

Los agresores disparaban a quienes encontraban en los caminos, así como a quienes se refugiaban en viviendas o escondites. En muchos casos lanzaban explosivos para obligarlos a salir y, cuando lo hacían, los ejecutaban. Cada disparo fue realizado sin mediar palabra, y las muertes eran celebradas por sus atacantes.

  • En octubre próximo la masacre cumplirá tres años. La zona es hoy una especie de santuario en el que familiares y amigos de las víctimas han colocado fotografías, mensajes y objetos queridos entre árboles, flores y anémonas rojas de cerámica, escogidas especialmente para honrar su memoria.

Las imágenes muestran a las víctimas cuando estaban vivas. Sus rostros reflejan grandes sonrisas, alegría y ganas de vivir. También aparecen realizando actividades cotidianas y momentos felices. Es un lugar dedicado a recordar a los muertos, pero que, paradójicamente, permanece lleno de vida. Cada fotografía incluye detalles sobre la vida de la persona homenajeada, así como mensajes sobre su forma de ser y el dolor que han dejado.

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Uno de los bares que operaba esa noche. En el lugar hay fotografías de las personas que murieron ahí. (SANDRA GUZMÁN)
 

En los videos mostrados a la delegación de periodistas, se observan a hombres y mujeres capturados por los militares. Algunos están heridos, semi-vestidos y otros descalzos. Son golpeados violentamente mientras los montan en los vehículos sin importar la gravedad de sus heridas. A un joven le falta la mitad de un brazo y sangra profusamente. Fue uno de los que fueron llevados secuestrados y que luego fue ultimado, de acuerdo a los informes posteriores.

También muestran, algunas personas que están heridas de gravedad, que son maltratadas, así como la forma en que los atacantes ultiman. Les disparan a medida que se las encontraban en las vías o cuando penetraban a sus viviendas o lugares de refugio, donde lanzaban bombas para obligarlos a salir, y cuando lo hacían, las ejecutaban. Cada bala fue disparada sin mediar palabras y las muertes celebradas por sus ejecutores.   

 

Las anémonas

Las anémonas (kalaniyot, en hebreo) fueron escogidas para colocarse en el terreno, al pie de cada imagen, debido a que es la flor característica de la región de Re'im y del Néguev occidental. También, porque representan las vidas que se perdieron y como símbolo de resiliencia, ya que cada año vuelven a florecen a pesar del invierno o luego de destrucciones producidas por fuego o desastres naturales. 

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Infografía
Anémonas colocadas en el terreno. (FUENTE EXTERNA)

Comienzo de la pesadilla

Para el ataque, los terroristas -que ultimaban a tiros a todo el que encontraban a su paso- cercaron la zona y cerraron la principal vía de acceso (ruta 232), al percatarse de la cantidad de personas que estaba en el lugar. Pero antes de eso, decenas de misiles fueron lanzados desde Gaza sobre el cielo de Israel, lo que hizo sonar las alarmas. Las alarmas suenan por orden de las autoridades para que la población se resguarde en los refugios habilitados para este tipo de situación. Los que estaban en el festival no tuvieron tiempo y, desesperados y sin entender bien lo que pasaba, comenzaron a salir corriendo a pie y en vehículos, lo que provocó un gran atasco en la zona.

Eran poco más de la 6:30 de la mañana. Había amanecido y los presentes fueron cercados y atacados por militares a bordo de motocicletas y vehículos, de los cuales se desmontaban armados. Las personas eran ultimadas sin darle tiempo a nada, inmediatamente se les veía, se les disparaba. Los que huían a los bosques eran perseguidos en una especie de "cacería" hasta que eran alcanzados y aniquilados. Otros se colocaban detrás de vehículos o entraban a ellos y hasta ahí llegaban los disparos y les cegaban la vida. En el lugar había alrededor de tres mil personas, de las cuales miles lograron sobrevivir. 378 no tuvieron esa suerte.

El furgón de la muerte

En esa lucha de sobrevivencia, un grupo de jóvenes entró en un contenedor gigante de basura y se trancó en él. Era de acero, pero eso no impidió que unos militares penetraran a él por la parte superior. Ahí había una joven que estaba con su hermana y antes de ser masacrada le escribió a su padre y le dijo que estaban siendo atacados por terroristas. Fue su primer mensaje. En otro texto le dijo desesperada que los iban a matar a todos. Luego le manifestó que sabía que iba a morir ahí. Así fue. Su hermana se salvó porque se colocó debajo de su cadáver y fingió estar muerta. Esa joven se llamaba  Amy Levit y fotografías suyas y los textos telefónicos que escribió a su padre están en el furgón, al igual que los de otras personas que también escribieron a sus parientes y fallecieron.El furgón tiene fotografías de todos los que murieron dentro de él.

Ahí también, en la parte de abajo, está colocada, bajo un material transparente para que los visitantes puedan vela, parte de la basura que había en el furgón el día del ataque. Debajo de esas fundas gigantes y negras, muchos se escondieron de las balas. El furgón fue habilitado para convertirlo en una pieza de exhibición del lugar en que muchos perdieron la vida y otros la salvaron. Cuando se visita el memorial es una de las primeras paradas que se hace. Está ubicado a la derecha y en sus paredes están las fotografías de todos los jóvenes que murieron dentro de él, así como los mensajes de textos llenos de angustias que enviaron a sus padres y parientes.

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Fotografía de Ben Shimoni. (SANDRA GUZMÁN)

El héroe que dio su vida

En el lugar también hubo personas altruistas que se convirtieron en héroes al salvar la vida de varias personas sacándolas del lugar. Ben Shimoni pasaba por la zona en su vehículo y se dio cuenta de la situación. Se dirigió a la zona y empezó a llevarse personas en grupo de cuatro y cinco dentro de su vehículo. Acudió al lugar varias veces mientras sus padres le suplicaban que no volviera por temor a que fuera ultimado. Cayó en el último viaje que hizo. Hoy 13 jóvenes tienen una segunda oportunidad de vivir por su sacrificio. La fotografía suya colocada en el memorial denota paz y alegría. Es uno de los más visitados.

La historia de una sobreviviente

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Infografía
Mazal Tazano recibió heridos durante el ataque. (DARIO MIZHARI)

Mazal Tazazo es una joven de 34 años. Estudia diseño y también es una de las personas que sobrevivieron a la masacre. Ella acude al lugar a contar su historia y a recordar a sus amigos que perdieron la vida durante la masacre. Narra que todo había amanecido y todo estaba normal cuando los cielos se surcaron de misiles y se escucha una voz por los altoparlantes diciéndoles que abandonaran la zona rápidamente. Dijo que no entendían lo que estaba sucediendo pero comenzaron a retirarse y que todo se volvió un caos.

Relata que, a medida que avanzaban, escuchaban disparos y veían a los miembros de la seguridad correr hacia un lugar. En ese momento desconocían que se trataba de un ataque terrorista.

Explica que, en ese momento, el miedo se apoderó de ellos y comenzaron a correr por las calles, entre árboles y sin rumbo fijo. Se escondían entre autos, se tiraban al suelo y llegó un momento en que llegaron a una zona donde había un fuego y no tenían hacia dónde seguir. Se tiraron al fuego y sentían el calor de las llamas. Mazal dice que no sabe cuándo sus amigos cayeron, pero que en un momento se dio cuenta de que no se movían y que estaban muertos, tirados al lado de ella. Fue cuando a lo lejos vio a otra joven, que al igual que ella, huía. Se miraron y ella decidió seguir corriendo. Agrega que también fue atacada por los militares, pero que se salvó porque era tanta la sangre que tenía en la cabeza y espalda que la dieron por muerta y siguieron.

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Periodista dominicana. Egresada de la UASD. Posee una amplia experiencia en el periodismo digital y de investigación.