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|Elecciones|
| 21 MAY 2016, 12:00 AM

Elecciones y sus traumas


Militares aseguran la calma en la Junta Municipal de Pedro Brand, luego de protestas por conteo de votos manual de las elecciones del 15 de mayo.
Militares aseguran la calma en la Junta Municipal de Pedro Brand, luego de protestas por conteo de votos manual de las elecciones del 15 de mayo.
20160521 http://www.diariolibre.com

El recuento de los avatares electorales dominicanos, desde 1978 a 2012, permite muchas lecturas y extraer lecciones relevantes. Basado en crónicas publicadas por los medios de comunicación, fundamentalmente el periódico Hoy, permite a quien lo lea hacerse una idea más completa clicando en los enlaces.

1978. Pese a la represión militar y policial, de tener a su favor todas las estructuras políticas del Estado y de las cárceles llenas de opositores, Joaquín Balaguer perdió ampliamente las elecciones de 1978 en las que se enfrentó al perredeísta Antonio Guzmán Fernández. En la noche del 16 de mayo, militares ocuparon la sede de la JCE e interrumpieron el conteo. Posteriormente, en lo que se conoce como “el gacetazo”, se alteró subrepticiamente la ley para facultar a la JCE a celebrar elecciones complementarias allí donde las exigiera el reformismo. Finalmente, mediante el “fallo histórico”, la JCE adjudicó al reformismo cuatro senadores y un diputado que no había ganado para permitirle el dominio del Congreso.

1982. El candidato perredeísta Salvador Jorge Blanco gana las elecciones en un accidentado proceso electoral impugnado por los reformistas, que reclamaban en el triunfo. El 7 de mayo la JCE había admitido la solicitud del PRSC y su candidato Joaquín Balaguer de permitir el voto observado de los electores que no aparecieran en el padrón. El 10 de mayo el PRD eleva una instancia oponiéndose, y el organismo electoral revoca su resolución anterior. El 18 de junio, y en medio del proceso de reclamos, se produce en la sede de la JCE el llamado “granadazo”, en el que mueren cinco personas y cerca de una veintena resultan heridas. Se atribuye la explosión de la granada a uno de los miembros del grupo que acompañaba en ese momento al perredeísta Vicente Sánchez Baret. Finalmente, el PRD obtiene 854,868, el PRSC, 669,176 votos, y el PLD 179,849.

1986. Tras unas elecciones cuyos resultados finales nunca fueron esclarecidos, vuelve al poder el reformista Joaquín Balaguer quien obtuvo 43,226 votos de ventaja sobre su contendor Jacobo Majluta. Hubo 28,545 observados y 84,210 nulos que nunca fueron revisados como lo exigía el perredeísta. El 2 de mayo de ese año, Salvador Jorge Blanco complace a Joaquín Balaguer y nombra una comisión de notables encabezada por Nicolás de Jesús López Rodríguez y completada por Agripino Núñez Collado, José Miguel Bonetti, Rafael Herrera, Alejandro Grullón, Nicolás Pichardo, Luis Taveras, Rafael Calventi, y Frank Moya Pons, como secretario. Dada la cantidad de votos nulos y observados y del estrecho margen de ventaja de Balaguer, Majluta y el PRD piden a las juntas municipales asegurar estos votos y recusan al presidente de la JCE Caonabo Fernández Naranjo y al suplente Rubén Suro. Los conflictos continúan y los “notables” amenazan con no volver a la JCE. Finalmente, Jorge Blanco ordena la reintegración de los recusados. Avanzado junio, Majluta cede y reconoce el “triunfo” de Joaquín Balaguer.

1990. En unas elecciones en las que los perredeístas acuden divididos –José Francisco Peña Gómez por el PRD y Jacobo Majluta por el Partido Revolucionario Independiente, fracasando los esfuerzos del primero por la unidad--, el voto situó como favoritos a Joaquín Balaguer y a Juan Bosch. En la noche del 16 de mayo, Felucho Jiménez y Leonel Fernández proclaman el triunfo de Bosch en el torneo y piden a los observadores internacionales, encabezados por Jimmy Carter, no retirarse del país. Hasta el boletín No. 10, el peledeísta llevaba la delantera; a partir de ese momento, el cómputo se ralentiza y Balaguer comienza a aparecer puntero. El 17 de mayo, los reformistas se proclaman ganadores, desencadenando una crisis poselectoral. Bosch denuncia un “fraude colosal” y el PRD dirigido por Peña Gómez hace causa común con el reclamo denunciando a su vez la compra masiva de cédulas que impidió a los perredeístas obtener una mayor votación. Las denuncias de fraude no prosperaron y la JCE declaró ganador a Joaquín Balaguer por 21,704 votos sobre Bosch.

1994. Las votaciones de 1994 marcan un punto de inflexión en la historia electoral dominicana. Encabezado por el más influyente y carismático líder político dominicano de todos los tiempos, José Francisco Peña Gómez, el PRD es conducido a una clara victoria sobre el reformista Joaquín Balaguer. Sin embargo, el dislocamiento de los listados de electores y otras modalidades de serias irregularidades, fueron utilizadas para escamotear el triunfo perredeísta. Junto a su partido, Peña Gómez inició la denuncia del fraude logrando un amplio y sostenido respaldo popular. Las movilizaciones fueron permanentes. Se nombra una Comisión de Verificación integrada por Julio Brea Franco, Adalberto Maldonado, Francisco Olivo, Radhamés Mejía y Rafael Toribio, que el 12 de julio rinde un informe en el que establece la comisión de “serias irregularidades”. La crisis se prolonga hasta el 10 de agosto, cuando se firma el llamado “Pacto por la Democracia”, mediante el cual Balaguer es obligado aceptar el recorte de dos años en su período.

1996. El perredeísta José Francisco Peña Gómez gana la primera vuelta electoral con 1,270,000 mil votos (47%); contra 1,076, 872 votos (38%) de Leonel Fernández, y 420,560 votos (14.9%) de Jacinto Peynado. El 20 de mayo, Fernández se reúne con Balaguer, quien no apoyó al candidato de su partido, para recabar su respaldo en la segunda vuelta. A principios de junio se sella la alianza PLD-PRSC con el llamado “Frente Patriótico”, que desarrolló una agresiva campaña racista contra Peña Gómez, tildándolo de haitiano y narcotraficante. Vincho Castillo llevó la voz cantante. Fernández gana la segunda vuelta con 1,466,382 votos, contra un 1,394,641 votos de Peña Gómez. Hubo 1,045 votos observados y 18,829 votos nulos.

2000. Las elecciones de este año estuvieron influidas por varios intentos de obstrucción del gobierno de Leonel Fernández a las labores organizativas de la JCE presidida por Manuel Ramón Morel Cerda, acusado de perredeísta, entre ellas la retención de los fondos presupuestales y el descrédito del proceso de cedulación. Los conflictos en torno al organismo se atenúan con la aceptación por el Senado, dominado por el PRD, de aumentar de cinco a siete los miembros de la JCE. El 16 de mayo, el candidato del PRD Hipólito Mejía obtiene 1,593,231 votos (49.87 %) a sus contendores del PLD Danilo Medina, con 796,923 votos ( 24.94%) y del PRSC Joaquín Balaguer, 785,926 votos (24.60%). Aunque no había alcanzado el 50+1 constitucional, Mejía se declara ganador. El PLD y Medina reaccionan opuestos a que la JCE le reconozca el triunfo e intentan a conquistar a Balaguer para que apoye este propósito, que incluía la convocatoria a la segunda vuelta, pero el caudillo reformista se niega argumentando que los porcentajes sumados de la oposición estaban también por debajo de lo obtenido por Mejía. Medina tarda cerca de dos semanas en reconocer el triunfo de su oponente.

2004. En medio de una aguda lucha interna y una crisis económica sin precedentes provocada por los fraudes bancarios salidos a la luz en 2003, Hipólito Mejía logra modificar la Constitución para restituir la reelección presidencial consecutiva que había quedado prohibida en la reforma de 1994. Se denuncia la participación activa de militares en apoyo a la reelección de Mejía, y las cámaras de televisión captan al jefe de Estado Mayor del Ejército Nacional, Jorge Radhamés Zorrilla Ozuna, repartiendo dinero a seguidores del PPH. El día de las elecciones circulan rumores de que los militares intentarían interrumpir el proceso. Pretextando la extrema lentitud en el conteo de votos, Agripino Núñez Collado y embajadores extranjeros se reúnen con los miembros de la JCE y posteriormente, en la propia sede del organismo, celebran una rueda de prensa exhortando a respetar el resultado de las urnas. Después de esta visita, la JCE emite su primer boletín. Cerca de medianoche, Mejía reconoce el triunfo de su contrincante Leonel Fernández, quien obtuvo el 57.11% de los votos, contra el 33.65% del perredeísta.

2008. Con el PRSC como aliado, el gobernante PLD postula a Leonel Fernández a la reelección, a quien la oposición acusa de uso abusivo de los recursos públicos en su beneficio. Con un PRD debilitado como consecuencia de sus traumas internos y la recuperación de la economía a su favor, Fernández se impone al perredeísta Miguel Vargas Maldonado; obtiene 2,199,734 votos (53.8%) contra 1,654,066 votos (40.48%). El PRSC logra 187,645 (4.59 %).

2012. Los resultados electorales vuelven a crear crisis. En esta ocasión y con Hipólito Mejía nuevamente como candidato, el PRD asiste a los comicios desgarrado por un prolongado proceso de lucha interna provocado por la resistencia del presidente del partido, Miguel Vargas Maldonado, a acatar la decisión convencional que le negó a él la candidatura. No se movilizó nunca a favor de Mejía, que se enfrentaba al peledeísta Danilo Medina. El 20 de mayo, Medina es declarado ganador de las elecciones con 2,323,150 votos a favor (51.21 %) contra 2,129,997 (46.95 %) de Mejía, quien no reconoció estos resultados. El 22 de mayo pronunció un discurso para denunciar las diversas irregularidades que afectaron el proceso y proclamar que los resultados eran fruto de la manipulación y el abuso de poder. Empero, no impugnó las elecciones.

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