SALUD
| 20 ABR 2017, 12:00 AM

Bioanalistas, columna vertebral del diagnóstico médico

Se quejan del salario que perciben. Dicen sin su trabajo los pacientes no descubrirían padecimientos

La bioanalista Ismelda Pichardo anota en un libro cada uno de los pacientes que se realizan análisis en ese laboratorio.
La bioanalista Ismelda Pichardo anota en un libro cada uno de los pacientes que se realizan análisis en ese laboratorio.


SANTO DOMINGO. Un ataque de ira se apodera de repente de Ismelda Pichardo. Se levanta del asiento de manera súbita y frente a sus colegas, enumera las quejas que tienen los bioanalistas en el territorio nacional.

Con voz estridente habla de la promulgación de leyes que no favorecen al pueblo, de bajos salarios y de inequidad.

Tira el lapicero contra el escritorio y exclama: — ¡En el país no te quieren pagar el trabajo que haces y con dinero es que compras, y tú comes mal comio y trabajas y trabajas y no puedes tener un ahorrito porque los sueldos que nos pagan no son suficientes, señores, denle al pueblo lo que le corresponde por ley! —.

En ocasiones la voz se le apaga. Se nota desesperada. Como laboratorista, devenga un sueldo mensual de RD$23,845.25 sin descuento. El sueldo bruto de los 1,254 profesionales que desempeñan esta rama de la medicina en el sector público, es de RD$21,475.64 el mínimo y 63,548.86 el máximo, según confirmó el Ministerio de Salud Pública a Diario Libre.

En manos de las bioanalistas se encuentra el diagnostico final del padecimiento que enfrente uno de los 9, 680,963 habitantes que tiene República Dominicana, incluido, su presidente.

Bioanalistas, columna vertebral del diagnóstico médico
En un día, las laboratoristas del Hospital Vinicio Calventi pueden tomar unas 115 muestras.

Son las 7:10 de la mañana y María Reyes llega como cada día al Hospital General Dr. Vinicio Calventi, ubicado en Los Alcarrizos. Se viste con la bata, se coloca los guantes y comienza a recibir los pacientes que se realizarán análisis. En la sala ya esperan unos 50 pacientes.

—Tomamos la muestra según lo que tenga indicado—explica Reyes, de 58 años.

Por momentos, Ismelda se levanta de su escritorio y busca las muestras de sangre. En otros instantes lo hacen sus compañeras. Los especímenes los depositan en un equipo centrifuga, el cual con movimientos de rotación separa los componentes que constituyen la sustancia.

Las laboratoristas no devengan un salario digno, pero admiten que les satisface ayudar a través de los diagnósticos confiables que entregan a los pacientes.

Al regresar a su lugar de trabajo, un espacio de unos 30 metros cuadrados que dividen entre escritorios y máquinas que detectan las enfermedades de la sangre, Ismelda se retira los guantes, usa al menos 15 por día.

—Detecto todo lo que es química sanguínea en el paciente, y esto me ha permitido salvar vidas. Recuerdo un paciente de 32 años que tenía el suero blanquecino. Eso me llevó a buscar sus datos y llamarlo. Si no daba la voz de alerta, ese paciente podía padecer un infarto y morir —relató.

En un día, las laboratoristas del Calventi pueden tomar alrededor de 115 muestras y analizar entre 90 y 100 pruebas. Sus pacientes más difíciles lo constituyen los infantes. Aunque a veces deben lidiar con algunos desmayos en adultos.

María coincide con Ismelda en el descontento con los bajos salarios. Como encargada de toma de muestra devenga RD$26 mil. Un monto del que depende su hija y nieto, y que cubre su traslado.

—Entre los hospitales descentralizados nosotros somos los menos que ganamos —confiesa al equipo de prensa.

Ambas profesionales trabajan seis horas diarias. Los resultados de emergencia son entregados en hora y media. El resto entre un día y cuatro días laborables.

—Nosotras somos las que le damos el diagnóstico al médico para que puedan hacer su trabajo. Si entregamos un diagnóstico erróneo, la vida del paciente se puede ver comprometida, porque con el análisis es que se determina la enfermedad —comentó Ismelda.

Bioanalistas, columna vertebral del diagnóstico médico
Analizan cada día entre 90 y 100 pruebas.

La naturaleza del trabajo de las bioanalistas hace que constantemente se vean expuestas a tratar de cerca pacientes con diversas enfermedades y manipular materias contaminadas. Guantes, gorros, mascarilla y bata, se encuentran dentro de las indumentarias que utilizan para proteger su salud.

—Nuestra carrera conlleva muchos riesgos porque somos las que estamos más expuestas a lo que son los fluidos biológicos que trabajamos con los pacientes. Cuando tú ves una muestra, tú no sabes lo que ese paciente tiene. Tenemos normas de bioseguridad que nos protegen pero si el guante se te rompe y te contaminas ¿qué pasa? nosotras estamos en el foco de la enfermedad del paciente —recuerda Ismelda.

Su oficio lo definen como un trabajo científico de investigación. Cuando les llega una muestra, pueden reportar hallazgos de interés que el doctor no les ha solicitado.

—Además de lo que el médico quiere podemos reportar hallazgos que el médico no te está pidiendo, eso te lleva a decirle al médico mire: aunque usted está buscando algo específico yo encontré este otro hallazgo que puede poner en riesgo la salud del paciente —explica Ismelda.

Bioanalistas, columna vertebral del diagnóstico médico

Más allá del Laboratorio

El Hospital General Dr. Vinicio Calventi está pensado para asistir a una población de unas 263,861 personas que habitan en el municipio. Aunque es uno de los centros de salud con una de las infraestructuras más conservadas en Santo Domingo, se encuentra amenazado por una deuda de RD$376 millones. Aquí los gastos de nómina se manejan con cautela.

—Nos encontramos en una situación difícil, donde estamos aplicando mucho juicio, sobre todo con respecto a los gastos de nómina. Recientemente el Servicio Nacional de Salud aportó cerca de RD$40 millones. El laboratorio que hasta enero pasado operaba en un 20% de su capacidad, ya se encuentra funcionando en su totalidad y la consulta de desierta pasó a estar sobre 500 pacientes diarios. Tenemos un gran déficit económico, lo veo difícil de controlar, pero, estamos tratando de disminuirlo sin afectar la calidad de la atención de los pacientes —precisó José Español Yapor, recién nombrado director del Calventi.

Bioanalistas, columna vertebral del diagnóstico médico
Hasta enero pasado este laboratorio, del que depende más de 200 mil personas, operaba en un 20% de su capacidad.


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