A.M. - Puertos piratas
Varias organizaciones y especialistas están llamando la atención sobre la frecuencia de los embargos a buques que se encuentran en puertos dominicanos y el impacto que esto tiene sobre el comercio internacional y sobre la competitividad nacional.
Cuando se presenta un conflicto que envuelve la embarcación, uno de los modos favoritos de hacer presión que tienen los acreedores, es imponer un embargo contra el buque, que en muchos casos se encuentra descargando mercancías en puerto dominicano pero que debe continuar la travesía para cumplir compromisos en otros puertos.
Esos buques, la mayoría de los cuales toca frecuentemente puertos locales, tienen representantes acreditados en el país o pueden ser fácilmente perseguidos en cobro sin afectar el comercio internacional.
Los tratados internacionales y la propia ley dominicana facilitan diversos recursos para impedir el libre intercambio de mercancías, base del comercio exterior, pero por deficiencias de las propias leyes y porque los jueces se limitan a acatar las soluciones propuestas por los abogados sin analizar otras alternativas, se está provocando una situación que afecta a la nación como un todo.
Los puertos no son solamente agencias de empleo o de recaudación. Son verdaderamente, la puerta del país para la entrada y salida de los productos. Si los convertimos en una especie de puerto pirata, sujeto a la ley de abogados filibusteros, entonces el daño será para todo el país.
Los jueces pueden ayudar mucho en la solución de este problema sin afectar las pretensiones de los acreedores, imponiendo otras medidas previstas en el ordenamiento jurídico.