A.M. - Regina Express

La comparación es inevitable. Indocumentados encerrados en la asfixiante oscuridad de un furgón para saltar una frontera. Desesperados por respirar y alguien se niega a abrir una puerta. Tráfico de personas que es imperdonable seguir ignorando.

No hemos adelantado nada manejando el problema desde la trinchera de "los buenos y los malos". Es un problema económico, social, racial, lingüístico, histórico… demasiadas variables enmarañadas en la realidad de un país pobre recibiendo inmigrantes más pobres. Y no va a parar.

Con fecha de noviembre de 2005, la Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores publica un monográfico dedicado a la "Perspectiva histórica de las relaciones domínico- haitianas". Firman Hugo Guiliani Cury, José del Castillo, Leonel Fernández, Alejandra Liriano, entre otros. También Bernardo Vega, que recuerda al final de su ensayo algo doloroso e innegable: "Todo lo anterior hay que evaluarlo dentro del hecho de que los dominicanos hemos devenido en una sociedad de migrantes, muchos de los cuales viven indocumentados y, sin embargo, reciben servicios sociales en los países donde habitan, no teniendo nosotros entonces calidad moral para negar a extranjeros indocumentados que habitan entre nosotros, lo que exigimos que se otorgue a los nuestros en ultramar. (…)"

Después, concluye: "La "nueva" migración requiere una "nueva" política migratoria. Cómo enfrentar esta nueva realidad es hoy el reto más importante de los dominicanos".

IAizpun@diariolibre.com
20060112 http://www.diariolibre.com

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