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A.M. - Zinedine, el mago

Zinedine Zidane, el mejor futbolista, el más elegante, un caballero en el terreno. El gran capitán, el que se echó arriba a toda una selección de veteranos futbolistas franceses para llevarlos a la final. A punto de tocar la gloria, a punto de marcar el gol de la victoria en el extratiempo. Hubiera sido el retiro soñado. El gol de la victoria en una final mundial, en el último día como jugador profesional. Pero Buffon, el portero italiano, alcanzó a despejar con la punta de los dedos el que hubiera sido el gol del Mundial 2006. El de su vida. Era la imagen del deportista que se retira triunfando. Y triunfando como se puede ahora, ante los ojos de cientos de millones de espectadores.

Cinco minutos después agrede tan violentamente, con tal furia, a un contrario que nos deja anonadados.

Harry Potter, le llama Luis Omar Tapia. El mago que embelesa con su extraordinaria destreza, con su elegancia, con su inteligente sentido del juego. Zizou se distingue de los demás. No es el futbolista tosco y camorrista, a lo Wayne Rooney. Ni un frívolo discotequero, como la mitad de la selección brasileña. Ni niño lindo que juega a ser además icono de moda como Beckham. Es, era, el ejemplo perfecto del fair play. Serio en el juego, serio en la vida.

¿Por qué lo hizo? ¿Qué encierra el ser humano que lo lleva a ser capaz de grandes hazañas, sean deportivas o de otro tipo, pero también a dejarse llevar por los peores instintos?

Zidane se retira y siempre nos acordaremos de cómo, mientras se retiraba expulsado, llorando, la Copa del Mundial quedaba a su espalda.

IAizpun@diariolibre.com