Adc. - Petulantes
A Leonel Fernández le preocupa la posible petulancia de los posibles futuros funcionarios. Como él es el encargado de elegirlos, a él le dejamos la responsabilidad de una primera criba. Parece que todavía escuece el término de "comesolos" y que el presidente electo no quiere que sus colaboradores cometan los mismos errores que en el pasado.
Pero no confundamos el fondo y la forma. Preferimos un secretario de salud petulante, y que los hospitales tengan material gastable. Nos sacrificaremos y aguantaremos a un petulante, atrevido y descarado responsable de política energética si consigue que la factura de la luz no termine de arruinarnos a todos. No nos importa que sean vanos, presuntuosos o ridículos, pero queremos que nombre a funcionarios capaces de entender que el nepotismo es perverso, no algo lógico y obligatoriamente unido al cargo. Que emprenda una batalla decidida contra la perversidad de la burocracia, aunque para ello se tenga que mostrar petulante, arrogante o altanero. Su anterior gestión demostró que se podían hacer grandes adelantos en el funcionamiento de las oficinas públicas, tendrá que empezar de cero una vez más.
Aunque a veces lo parezca, ésta no es la corte de los milagros, y puede ser que Fernández tenga los votos, pero no los medios para responder a todas las expectativas. Se agradecerá que sus funcionarios no sean petulantes. Pero lo que se necesita es que no sean corruptos.
Pero no confundamos el fondo y la forma. Preferimos un secretario de salud petulante, y que los hospitales tengan material gastable. Nos sacrificaremos y aguantaremos a un petulante, atrevido y descarado responsable de política energética si consigue que la factura de la luz no termine de arruinarnos a todos. No nos importa que sean vanos, presuntuosos o ridículos, pero queremos que nombre a funcionarios capaces de entender que el nepotismo es perverso, no algo lógico y obligatoriamente unido al cargo. Que emprenda una batalla decidida contra la perversidad de la burocracia, aunque para ello se tenga que mostrar petulante, arrogante o altanero. Su anterior gestión demostró que se podían hacer grandes adelantos en el funcionamiento de las oficinas públicas, tendrá que empezar de cero una vez más.
Aunque a veces lo parezca, ésta no es la corte de los milagros, y puede ser que Fernández tenga los votos, pero no los medios para responder a todas las expectativas. Se agradecerá que sus funcionarios no sean petulantes. Pero lo que se necesita es que no sean corruptos.
Diario Libre
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