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Sísifo tropical

El desafío de empujar la roca sin caer en el clientelismo

Sísifo empuja la piedra con la obstinación de quien ha aprendido que el milagro no existe, pero que el esfuerzo tampoco es inútil. Sabe que la roca puede caer, aunque no siempre por fatalidad. A veces se desploma porque algunos exigen atajos, favores, lealtades mal entendidas. Hay algo inquietantemente familiar en ese gesto cuando se observa la vida político-económica dominicana.

Cada gobierno llega con la promesa de haber encontrado, por fin, la pendiente correcta. Cada reforma se anuncia como estructural, definitiva, histórica. Sin embargo, la piedra vuelve a rodar. El déficit reaparece con otro nombre, la repartición de los puestos públicos deviene precepto de partido, la informalidad persiste como un clima. Al crecimiento —cuando llega— le cuesta traducirse en bienestar; la macroeconomía ordenada convive con la precariedad cotidiana; el optimismo oficial no logra disipar del todo la fatiga social.

No faltan diagnósticos ni ideas. Lo que suele fallar es la continuidad, la responsabilidad compartida, la renuncia consciente a las viejas prácticas clientelares que empujan la roca hacia abajo justo cuando empieza a afirmarse. La política, atrapada en el corto plazo, piensa más en la foto de la cima que en la tarea silenciosa de sostenerla.

Camus escribió que el absurdo nace del divorcio entre el hombre y su destino. Aquí el absurdo ha sido creer que todo empieza de cero. Pero el filósofo también propuso imaginar a Sísifo feliz, por lucidez. Tal vez ahí esté la clave: aceptar que el desarrollo es un trabajo paciente, sin aplausos inmediatos, y entender que gobernar no es conquistar cumbres, sino evitar que la piedra caiga por errores ya conocidos.

Hay que seguir empujando, digámosle al presidente. La diferencia está en hacerlo con conciencia, aprendiendo del camino. Porque el problema no es la piedra, sino insistir en soltarla.

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Aníbal de Castro carga con décadas de periodismo en la radio, televisión y prensa escrita. Toma una pausa en la diplomacia y vuelve a su profesión original en DL.