×
Versión Impresa
Día Jueves, 19 de Febrero de 2026 Edición 7251.
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Juegos
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Redes Sociales

La ropa vieja cubana

El modelo cubano busca oxígeno en las recetas económicas de oriente

El modelo cubano, centralización absoluta, control del discurso y vigilancia del pensamiento hace aguas por todos lados. Al desgaste natural de un sistema anclado en otra época, sumémosle la evidencia de que ese capitalismo de Estado caribeño, ineficiente, opaco y asfixiante, ya no sostiene ni siquiera sus propias promesas.

El deterioro estructural enfrenta ahora un contexto internacional menos indulgente. Donald Trump vuelve a escena con su conocida inclinación a convertir la política exterior en espectáculo personal, mientras Marco Rubio encarna una línea dura donde la biografía pesa tanto como la estrategia. Presión externa con carga ideológica y emocional.

Frente a ese cerco, La Habana parece mirar hacia Oriente, no por convicción sino por necesidad. China y Vietnam ofrecen un guion tentador: economías abiertas a la inversión, crecimiento sostenido y un Estado que sigue siendo juez y parte, pero que permite —hasta cierto punto— el latido del sector privado. Un marxismo-leninismo adaptado, pragmático, que canjea consignas por resultados.

La pregunta es si ese modelo puede injertarse en el trópico cubano sin deformarse, no si funciona en abstracto. Cuba no es Asia y arrastra inercias, élites enquistadas y una cultura política donde el control ha sido fin en sí mismo, no instrumento.

El experimento, de intentarse, tendrá menos de receta exótica y más de cocina de aprovechamiento: una apertura vigilada, capital extranjero a soga corta y reformas que evitan pronunciar su propio nombre. Más que un chop suey ideológico, tendremos la versión política de ese plato sabroso que es la ropa vieja cubana: deshilachar lo que queda —carne de ayer, de dudosa frescura—, sofreírlo con retórica y, a fuego lento, devolverle apariencia de novedad. Un guiso paciente que no cambia la sustancia, pero sí el sabor con que se sirve.

TEMAS -

Aníbal de Castro carga con décadas de periodismo en la radio, televisión y prensa escrita. Toma una pausa en la diplomacia y vuelve a su profesión original en DL.