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El Sinaloa Drink y la narcocultura en la postmodernidad

En la última década, este fenómeno se ha apoderado de la industria cultural

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El Sinaloa Drink y la narcocultura en la postmodernidad
Fachada del Sinaloa Drink, en Baní. (FUENTE EXTERNA)

La cancelación de la apertura del "Sinaloa Drink" la pasada semana por parte de la DNCD, en el sector Santa Rosa, del municipio de Baní, puso de relieve un fenómeno de gran vigencia en Latinoamérica y República Dominicana en la postmodernidad del primer cuarto del siglo XXI; la glorificación de los capos o narcocultura.

El Sinaloa Drink, que abriría sus puertas el sábado 6 de septiembre en la popularmente conocida "capital del mango" fue desmantelado por las autoridades debido a que exhibía en su fachada las fotos de los principales cabecillas de la red de narcotráfico mexicano "cartel de Sinaloa", entre estos Joaquín (el Chapo) Guzmán, su hijo Ovidio Guzmán e Ismael Zambada (el Mayo).  

La práctica no es nueva, pero en la última década ha adquirido matices de sobreexposición con su auge en la industria cultural; es así como la figura del capo protagoniza telenovela, película, es parte de las letras de los principales hits del dembow y trap y hasta ha inspirado un subgénero televisivo, la narcoserie.

El guion de las narcoseries

En la pantalla chica, algunas de las principales producciones son Pablo Escobar: el patrón del mal (2012), Narcos (2015), Sobreviviendo a Escobar, alias JJ (2017), El Chapo (2018), (Somos (2021), Griselda (2024), junto a otra amplia variedad de títulos que corforman un género casi tan amplio como el Western hollywoodense.   

La trama presenta escasos elementos de novedad, de hecho, es casi siempre la misma, la del muchacho de barrio con más ambición que vergüenza, dispuesto a hacerlo todo para hacerse millonario en el menor tiempo posible. Con esa inquebrantable determinación el mozalbete entra al mundo de las drogas, primero vendiéndola juntos a sus más leales compañeros, hasta que como "buen emprendedor" logra la anhelada expansión.   

Si el objetivo es conseguir riqueza en el menor plazo posible, para ellos todo es válido, ese fue el juramento de Pablo Escobar, el célebre líder del cártel de Medellín: "si de aquí a cinco años no tengo un millón de peso, me pego un tiro". Esa escena de la serie "El patrón del mal" sirvió de intro a uno de los temas más populares de El Alfa, "Si en un año no me hago millonario, me doy un tiro". El hit logró más de 27 millones de reproducciones en YouTube.

Daniel X, nombre ficticio de un joven de 19 años entrevistado por Diario Libre en Sabana Perdida, Santo Domingo Norte y que no quiso revelar su identidad, afirma que gran parte del contenido que ve son narcoseries: "Me atrae porque te presentan la historia de alguien que es de un barrio como el de uno, que descubre cómo hacer la verdadera vuelta y así se hace millonario en el barrio, además cuida a los suyos como un gánster".

Visión sociológica

Para el sociólogo Juan Miguel Pérez, no existe en la práctica una apología o glorificación al narco, es más bien, al poder que representa esa figura, a su influencia en los sectores empobrecidos.

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Infografía
Juan Miguel Pérez, sociológo. (FUENTE EXTERNA)

"No es una promoción necesariamente al capo como tal, es al poder que representa, quien por vías que pudieran ser el narcotráfico  o cualquier otra cosa, son las vías accesibles con que algunos obtienen el poder económico y por ende social; que no hubieran podido conseguir por los canales tradicionales. En este caso, lo más cercano a la producción de riquezas para un muchacho del barrio es lo ilícito porque las leyes que debieran proteger derechos, solo funcionan para reprimir en los territorios de pobreza", explica el docente universitario.  

En opinión de Pérez, maestro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), esta figura genera cierta empatía en la población porque en un entorno de caos, llena un vacío de poder, adquiere prestigio social y se convierte en un proveedor.  

 "En un espacio olvidado por el poder institucionalizado de la supuesta democracia como son los barrios, el narco adquiere un prestigio social, porque es proveedor, porque significa seguridad, representa jerarquía, es un elemento social que reemplaza al poder establecido a partir de una institucionalización de su propia figura", plantea. 

Ante la viralización de las series y canciones sobre el narcotráfico, Pérez describe el fenómeno con estas palabras: "Esas poblaciones expectadoras, evidentemente se identifican con ese que está más cercano a ellas, no necesariamente con quien lo reprime de manera sistemática... hay que saber lo que es la Policía en un barrio o cómo actúa", concluye. 

TEMAS -

Periodista dominicano, egresado de la UASD,  con experticia en temas culturales,  políticos e investigación. Amante del ajedrez, de la filosofía y de las canciones que desempacan las neuronas.