Para que los políticos corruptos e incompetentes no regresen al poder
La democracia dominicana no debe reciclar el fracaso político

En la República Dominicana, la democracia se debilita no solo cuando se contraviene la Constitución o se violan las leyes; sino también cuando la ciudadanía permite que políticos que ya demostraron corrupción, improvisación, incapacidad o grupismo regresen al poder como si nada hubiera pasado. Evitar ese retroceso es una responsabilidad ciudadana primaria.
Escándalos de corrupción, obras inconclusas, endeudamiento sin resultados, deterioro de los servicios públicos, desprecio por la institucionalidad, etc. no pueden borrarse con caras y discursos hipócritas ni campañas costosas. Recordar los hechos y exigir responsabilidades es una condición mínima para una democracia saludable.
El voto racional y patriótico no debe responder a colores partidarios, consignas ni dádivas. Un elector responsable evalúa trayectorias, resultados, capacidad técnica y conducta ética. En un entorno saturado de prebendas, propaganda y desinformación, contrastar fuentes y desconfiar del populismo se convierte en un deber cívico.
La abstención beneficia a quienes controlan las viejas prácticas clientelares. Involucrarse en juntas de vecinos, organizaciones sociales, procesos internos de los partidos y observación electoral abre espacio a nuevos liderazgos y eleva la calidad del debate público.
El rechazo al clientelismo es innegociable. Aceptar dinero, favores o promesas personales a cambio del voto perpetúa la corrupción. Cada voto comprado se paga luego con más corrupción, hospitales deficientes, escuelas deterioradas, inseguridad, falta de oportunidades, etc. No es sensibilidad social. Es corrupción disfrazada.
Finalmente, la veeduría ciudadana permanente es clave. El control democrático no termina el día de las elecciones. Exigir rendición de cuentas, denunciar irregularidades y respaldar la transparencia reduce la impunidad y limita el retorno de quienes ya fracasaron en la gestión pública.
La democracia dominicana no se fortalece reciclando políticos corruptos, incompetentes, faroleros o que se consideran predestinados. Se fortalece con ciudadanía informada, crítica y activa. Elegir bien no es solo un derecho. Es una responsabilidad con el presente y el futuro del país.

Paul Beswick
Paul Beswick