Ocoa: cuando la juventud toma la palabra
Lo ocurrido el pasado viernes seis de febrero en San José de Ocoa será recordado por mucho tiempo en la memoria colectiva de la provincia

Lo ocurrido el pasado viernes seis de febrero en San José de Ocoa será recordado por mucho tiempo en la memoria colectiva de la provincia. No porque hayan florecido los cerezos ni porque hayan volado sombreros al ritmo de maracas festivas, sino porque más de trescientos jóvenes, provenientes de más de veinte centros educativos, salieron a la calle a mostrar, con orgullo y convicción, el fruto de una educación integral que empieza a dar señales claras de madurez.
Durante toda la jornada, estudiantes de distintos niveles declamaron poemas, presentaron monólogos de alto contenido histórico, exaltaron con dignidad nuestra independencia nacional, representaron episodios de la Restauración de la República y escenificaron, con serenidad y respeto, las costumbres rurales y provincianas de la gente sencilla y trabajadora del pueblo ocoeño. No fue un acto impropio ni una exhibición folclórica vacía: fue una afirmación de identidad, memoria y pertenencia.
El parque municipal y sus alrededores se transformaron en un aula abierta. En aceras y jardines, los jóvenes exhibieron con entusiasmo conocimientos tecnológicos adquiridos en sus escuelas y aplicados a la creación de diversos artefactos útiles para distintas actividades. Esta proyección de la ciencia y la inventiva estudiantil resultó una novedad alentadora, reveladora del potencial que se está gestando cuando la educación conecta teoría con práctica.
Fue notorio el interés y la participación activa de estudiantes provenientes de Rancho Arriba, El Pinar, Nizao, La Ciénaga, Sabana Larga y El Naranjal, quienes expusieron sus proyectos a plena luz del día, captando la atención de los visitantes y despertando la curiosidad de quienes se acercaban a preguntar, dialogar y aprender. Allí no hubo espectadores pasivos: hubo intercambio, preguntas y aprendizaje compartido.
Uno de los espacios más comentados fue el "Café Literario", una propuesta tan sencilla como brillante: solo podía disfrutar del café quien leyera un verso o un poema. Además, se habilitaron puntos de lectura donde los jóvenes recibieron libros gratuitos, realizaron lecturas comentadas y participaron en talleres de escritura, cuentos y novelas, impartidos por profesionales invitados y por instituciones como el Archivo General de la Nación.
La energía juvenil y la disciplina escolar también se expresaron con fuerza en la presentación de un bien estructurado batón ballet y en la impecable demostración de marcha militar realizada por estudiantes de Rancho Arriba, que despertó admiración y aplausos entre los presentes.
La población de Ocoa y de comunidades cercanas acudió masivamente a esta verdadera fiesta de la cultura y la juventud, respaldando con su presencia una apuesta clara por el desarrollo cultural de la provincia.
Con sobrada propiedad, Diario Libre expresó editorialmente que: "Valores, cultura y ciudadanía en movimiento. Una inversión en cohesión social, en identidad y en futuro. Ocoa ha dado un ejemplo".
Justo es señalar que nada de esto surgió por generación espontánea ni brotó de los pinares de Tatón o de los invernaderos de Sabana Larga. Fue el resultado de un trabajo sostenido de coordinación entre el equipo técnico del Distrito Educativo 03-03, bajo la dirección de Sandra Encarnación, y la Jornada Ocoeña: un grupo de ocoeños no residentes, pero nunca ausentes, que desde hace seis años trabaja, sin condiciones, por la educación y la cultura de su lar nativo.
Y cuando la juventud responde así, el futuro deja de ser promesa y empieza a tomar forma.

Luis González Fabra
Luis González Fabra