Mar del caribe, mar de palabras
Santo domingo se prepara para la segunda edición de su festival literario Mar de palabras

República Dominicana es conocida cada vez más como destino turístico: una isla del Caribe de playas extraordinarias, música y peloteros. La paradoja de que hoy debamos al mar y a nuestra condición de isla, factores naturales de aislamiento, el anhelado encuentro con el mundo, el intercambio que ha hecho del turismo el principal motor de la economía dominicana, es un elemento nuevo en nuestra compleja relación con el mar y en la vivencia geográfica y cultural de la insularidad.
Al mar debemos los dominicanos lo que somos. El perfil, no solamente geográfico porque el mar determina nuestra manera de ser, de vivir, de entender la vida.
Por el mar la lengua que recibimos de España, que nos une al mundo, los componentes de la cultura mestiza que nos define, y en oleadas sucesivas las diferentes inmigraciones que nos han enriquecido.
A la circunstancia de vivir cercados por el mar, dominicanos y antillanos han reaccionado no solo con la tristeza de la soledad y el ensimismamiento, sino también con la mirada hacia fuera, el deseo de aventura y la empecinada voluntad de vencer el aislamiento. Desde los grupos aborígenes que surcaban en canoa el mar Caribe y mantenían el contacto entre las islas, hasta los exiliados políticos y emigrantes contemporáneos en frágiles embarcaciones, expuestos a la muerte en busca de una vida mejor, el isleño sabe que si el mar separa también une: camino de agua y sueño que le permite encontrarse con el mundo.
Mar de Palabras, primer festival de literatura del Caribe, organizado por la Fundación René del Risco en Santo Domingo, República Dominicana, nace de esa necesidad de mirar más allá de los límites de la isla, de ir al encuentro con el otro para reflexionar y dialogar con la palabra que nos une sobre los retos sociales, económicos y medioambientales de nuestro tiempo. En este sentido, hereda el espíritu de relacionalidad que en los siglos XIX y XX, a través de las llamadas redes intelectuales transnacionales y trasatlánticas, animó el intercambio de ideas y el desarrollo de proyectos comunes entre los intelectuales hispanoamericanos y españoles, en los que escritores dominicanos como Pedro Henríquez Ureña, Max Henríquez Ureña y Federico García Godoy desempeñaron un papel de primera importancia.
Por encima del mar y del aislamiento que aun en la era de la hiperglobalización, la revolución tecnológica y la hiperinformación se mantiene en áreas esenciales para el desarrollo equitativo y la identidad de los pueblos, como son el arte y la literatura, Mar de Palabras promueve desde Santo Domingo la creatividad, a la vez que el conocimiento de la literatura dominicana y de toda la región. Y es que si el turismo, el comercio y los medios de comunicación han propiciado el intercambio entre nuestros países, falta mucho para dar a conocer la cultura de la isla donde todo comenzó, ni qué decir de la literatura y de los múltiples escollos y dificultades que, salvo excepciones, enfrentan los autores dominicanos y latinoamericanos para acceder a los circuitos internacionales del libro. En esta dirección, Mar de Palabras ayuda a descubrirnos, contribuye con espíritu plural a la visibilidad de los autores de diferentes nacionalidades y registros y promueve el encuentro entre lectores y autores, además de estimular la reflexión sobre las condiciones en que se desarrolla el trabajo literario.
El éxito del Festival en su primera edición, realizada en el mes de junio del pasado año, confirmó su necesidad en un país abierto al mundo y a las ideas contemporáneas, interesado en el arte y la literatura a pesar de las limitaciones. En un ambiente de regocijo, con la sala rebosante de un público atento y participativo, muchos pertenecientes a los diversos clubes de lectura del país, durante tres días se celebraron un total de dieciocho actividades: diálogos, conversatorios y talleres, en los que participaron cuarenta y tres escritores nacionales y extranjeros, entre otros Juan Gabriel Vásquez, Juan Villoro, Denise Dresser, Mayra Montero, John Feely, Gabriela Cabezón, Junot Díaz, José Alcántara y Frank Báez.
La segunda edición de Mar de Palabras se celebrará este año del 19 al 21 de junio en la Ciudad Colonial de Santo Domingo. El programa, compuesto por veinticuatro conversatorios, talleres y presentaciones artísticas, abarca una amplia variedad de temas, entre otros literatura y memoria, vida urbana, identidad, migración y diáspora del Caribe, la relación entre Estados Unidos y América Latina, y las incertidumbres y tensiones del mundo actual.
Participarán sesenta escritores de catorce países, entre los que se encuentran Manuel Vilas, Jorge Volpi, David Toscana, Andrés Neuman, Carlos Granés, Laura Restrepo, Piedad Bonet, Aníbal de Castro, María José Rincón y José Mármol. El reconocido "fotógrafo de los escritores", Daniel Mordzinski presentará su libro Silvio Rodríguez, diario de un trovador, y tendrá la cobertura especial del Festival.
Mar de Palabras confirma que sigue viva la esperanza en una literatura latinoamericana más fuerte y universal, y en una isla del Caribe la decisión de trabajar y unir esfuerzos para hacerla posible.

Soledad Álvarez
Soledad Álvarez