Santo Domingo 2026: la oportunidad de RD para consolidarse como potencia del turismo deportivo
La trayectoria dominicana en el turismo deportivo tiene raíces profundas, y comienza con el golf

Esta semana, con el país como sede de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe que inician el 24 de julio, el turismo deportivo dominicano vive su momento de mayor visibilidad internacional. Reconocida desde hace décadas por su fortaleza como destino de sol y playa, la República Dominicana afronta hoy un mercado que cambia de raíz. El viajero global ya no busca solo descanso, sino experiencias, y el deporte se ha convertido en uno de sus grandes catalizadores: mueve inversión, talento y atención mediática a escala mundial.
Este contexto cobra aún mayor relevancia en un entorno global marcado por tensiones geopolíticas. La actual escalada del conflicto en Medio Oriente ha generado disrupciones en la economía mundial, afectando costos, conectividad aérea y la confianza del viajero. En escenarios como este, el turismo adquiere una doble dimensión: evidencia su vulnerabilidad, pero también reafirma su importancia como uno de los sectores más estratégicos y resilientes para la recuperación económica.
Para economías como la de la República Dominicana, donde el turismo es un pilar fundamental de generación de divisas y empleo, resulta aún más crítico fortalecer y diversificar la oferta turística. En este contexto, el turismo deportivo emerge como una oportunidad de alto valor agregado.
De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo, este segmento representa aproximadamente el 10 % del gasto turístico global. Más importante aún, moviliza a un viajero de alto valor: gasta por encima del promedio, permanece más días y tiende a regresar. Este segmento no solo dinamiza el flujo de visitantes, sino que también impulsa la inversión en infraestructura, la generación de empleo especializado y la proyección internacional de los destinos.
Las condiciones para liderar este segmento ya están dadas: cercanía y alta frecuencia de vuelos con el mercado estadounidense, una planta hotelera consolidada, un entorno macroeconómico estable y una pasión por el deporte que forma parte del ADN nacional. Estas condiciones han permitido atraer eventos internacionales, academias deportivas y flujos vinculados al ecosistema deportivo norteamericano.
La trayectoria dominicana en el turismo deportivo tiene raíces profundas, y comienza con el golf. Desde 1971, el emblemático campo Diente de Perro, en Casa de Campo, colocó al país en el mapa del golf mundial; hoy, tras su reciente renovación, Golf Digest lo ubica entre los mejores campos fuera de los Estados Unidos (#54). A ese legado se han sumado plazas como Cap Cana, que ha llevado al Caribe el circuito profesional de tenis con el ATP Challenger y las grandes pruebas de resistencia del Ironman, ampliando el abanico de disciplinas con presencia internacional en el país.
El año 2026 ha llevado esa trayectoria a su punto más alto, con una sucesión de acontecimientos deportivos de alcance global. En marzo, el Clásico Mundial de Béisbol reafirmó al béisbol como gran producto país: la participación dominicana moviliza fanáticos, medios e inversión en múltiples mercados, proyecta la marca nacional ante millones de espectadores y abre oportunidades para eventos y experiencias turísticas especializadas alrededor de este deporte.
En junio y julio, la Copa Mundial de la FIFA —la más grande de la historia, con 48 selecciones y 104 partidos disputados en Estados Unidos, Canadá y México— concentró la atención del planeta en nuestra región. Para un destino tan conectado con el mercado norteamericano como la República Dominicana, esa cercanía se traduce en una oportunidad real de captar visibilidad, flujos de viajeros e inversión vinculada al ecosistema deportivo.
Pocos días después, del 16 al 19 de julio, Punta Cana volvió a recibir al PGA Tour con el Corales Puntacana Championship, que en su edición 2026 alcanzó un campo récord de 144 golfistas profesionales de una veintena de países y una bolsa de US$4 millones, la más alta en la historia del deporte dominicano. El torneo confirma al país como sede consolidada del golf profesional de primer nivel en el Caribe.
Y el momento culminante llega ahora, con los XXV Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026, que del 24 de julio al 8 de agosto reúnen a más de 6,000 atletas de 37 delegaciones en 40 deportes. Al conmemorarse el centenario de la franquicia deportiva regional más antigua del mundo, la República Dominicana confirma su capacidad para organizar eventos multideportivos de gran escala y se proyecta como sede confiable, segura y competitiva ante toda la región. Un evento de esta magnitud dinamiza la ocupación hotelera, el consumo y el empleo, deja una infraestructura deportiva de legado y consolida la marca país como destino de turismo deportivo.
Esta sucesión de logros demuestra el enorme valor del turismo deportivo para la República Dominicana y confirma que el país está listo para dar el siguiente paso: convertir cada evento en una plataforma permanente de desarrollo. La oportunidad es amplia e incluye fortalecer las relaciones económicas con Estados Unidos mediante la atracción de academias, ligas, entrenamientos y desarrollos inmobiliarios vinculados al deporte, replicando modelos exitosos de "sports districts".
Para aprovechar plenamente este impulso, la República Dominicana avanza hacia una verdadera política deportiva de Estado, sostenida en el tiempo y construida entre el sector público y el privado: una agenda de eventos de mediano plazo, reglas ágiles para la inversión y una cantera de profesionales capaces de gestionar competencias de talla mundial.
En este esfuerzo, la Asociación Dominicana de Turismo Deportivo (ADOTURD) tiene un papel decisivo: tiende puentes entre el Estado, la empresa y el movimiento deportivo, eleva los estándares con que el país compite por eventos y acompaña el crecimiento de un sector llamado a convertirse en uno de los grandes motores de la economía y de la marca país.
La República Dominicana cuenta con los activos, la experiencia y la credibilidad para liderar el turismo deportivo en la región. En un mundo que redirige sus flujos hacia destinos seguros, estables y bien conectados, y con los reflectores de toda la región puestos hoy sobre Santo Domingo, el país tiene ante sí una oportunidad histórica. La visión es clara: articular, ejecutar y liderar. El momento es ahora.

Yerik Pérez