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PISA 2025: una oportunidad para mirar con esperanza la educación dominicana

Del progreso coyuntural a la mejora educativa sostenida en la República Dominicana

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PISA 2025: una oportunidad para mirar con esperanza la educación dominicana
El 8 de septiembre de 2026, la OCDE publicará los resultados de PISA 2025. (DIARIO LIBRE/NELSON PULIDO)

El próximo 8 de septiembre de 2026, la OCDE dará a conocer los primeros resultados de PISA 2025. Para el país, más que un nuevo ejercicio para ocupar un lugar en un ranking internacional, debería ser una oportunidad para analizar con serenidad cuánto ha avanzado el sistema educativo y qué posibilidades existen de continuar mejorando.

PISA permite comparar los aprendizajes de estudiantes de 15 años en numerosos países y economías, pero esas comparaciones deben interpretarse con cautela. No todos los países parten de las mismas condiciones económicas, sociales y culturales. Comparar directamente a República Dominicana, un país de ingresos medios, con economías de la OCDE de ingresos muy altos implica enfrentar realidades educativas muy diferentes. Los recursos disponibles por estudiante, las condiciones de los hogares, el nivel educativo de las familias, el acceso a libros y tecnología, la educación inicial y las condiciones de las escuelas influyen sobre las oportunidades de aprendizaje.

Un principio básico de las comparaciones internacionales es que se compara lo comparable, es decir, sistemas educativos cuyos países tienen condiciones más o menos iguales, parecidas.

Por eso, una diferencia de puntuación no puede interpretarse automáticamente como una diferencia equivalente en la calidad de los sistemas educativos. La propia OCDE permite realizar una comparación más justa al analizar estudiantes con condiciones socioeconómicas semejantes. En PISA 2022, por ejemplo, el nivel socioeconómico explicó el 10 % de la variación del rendimiento en matemáticas en República Dominicana, frente al 15 % en promedio en los países de la OCDE. Además, la brecha entre los estudiantes dominicanos del grupo socioeconómicamente más favorecido y los más desfavorecidos fue de 45 puntos, frente a 93 puntos en promedio en la OCDE.

Este dato tiene especial importancia porque PISA evalúa fundamentalmente al sistema educativo que efectivamente atiende a nuestros estudiantes, y una parte muy importante de ellos pertenece al sistema público. Por tanto, los resultados deben leerse considerando las condiciones sociales de la población escolar dominicana y no únicamente comparándolos con los resultados de países mucho más ricos.

Pero existe otra razón para mirar PISA 2025 con esperanza: la tendencia reciente de República Dominicana es positiva.

Los datos de la OCDE muestran que entre 2018 y 2022 el país mejoró en las tres áreas evaluadas. En matemáticas pasó de 325 a 339 puntos, un aumento de 14 puntos; en lectura, de 342 a 351, nueve puntos; y en ciencias, de 336 a 360, casi 25 puntos. La OCDE considera estadísticamente significativa la mejora en las tres áreas.

La evolución resulta todavía más interesante cuando se observa el período más largo. Entre 2015 y 2022, República Dominicana aumentó 17,2 puntos en matemáticas y 41,5 puntos en ciencias. En lectura, aunque hubo una disminución entre 2015 y 2018, los resultados de 2022 regresaron prácticamente al nivel de 2015.

No se debe atribuir esta mejoría a una sola política ni establecer una relación causal directa con las decisiones educativas. Sin embargo, resulta significativo que el sistema haya conseguido mejorar sus resultados en un período marcado por grandes dificultades, incluida la pandemia y las interrupciones que afectaron la continuidad de los aprendizajes. También es razonable preguntarse cuánto podría avanzar el sistema si consiguiera garantizar mayor estabilidad escolar, más tiempo efectivo de aprendizaje y una formación docente cada vez más sólida. El compromiso del sindicato de los docentes con el aprendizaje de los niños es fundamemtal si queremos más y mejores resultados en las evaluaciones nacionales e internacionales.

¿Qué podemos esperar entonces de PISA 2025?

No sería responsable anticipar una puntuación concreta. Sin embargo, existen razones para esperar que los resultados permitan comprobar si la tendencia positiva observada entre 2018 y 2022 se mantiene. Si el país vuelve a mejorar en matemáticas, lectura y ciencias, especialmente si la mejora se acompaña de una reducción de las brechas socioeconómicas, estaríamos ante una señal importante de consolidación del proceso de recuperación de los aprendizajes.

También habrá que prestar especial atención a ciencias, que fue el dominio principal de PISA 2025, y a la nueva evaluación sobre aprendizaje en el mundo digital.

Por ello, el 8 de septiembre no deberíamos preguntarnos únicamente: "¿En qué lugar quedó República Dominicana?". Las preguntas más importantes serán otras: ¿mejoramos respecto de 2022?, ¿mejoramos más que otros países de condiciones socioeconómicas semejantes?, ¿se redujeron las brechas?, ¿aumentó la proporción de estudiantes que alcanza los niveles básicos de competencia?, ¿y qué nos dicen los resultados sobre la capacidad del sistema para seguir avanzando?

Si PISA 2025 confirma otra mejoría, el país tendrá una razón objetiva para ser optimista. No significará que los problemas educativos hayan sido resueltos ni que el país haya alcanzado a las naciones de mayor desempeño. Significará algo quizá más importante: que es posible avanzar.

La verdadera meta no debería ser ganar un ranking, sino construir una trayectoria sostenida de mejora. Y si los resultados de 2018, 2022 y ahora 2025 muestran una línea ascendente, tendremos una evidencia alentadora de que la educación dominicana puede estar entrando, gradualmente, en una etapa diferente: la de transformar las mejoras coyunturales en progreso educativo sostenido

Hay que mirar el futuro con esperanzas, pero se requiere el concurso de toda la sociedad, muy especialmente el compromiso efectivo de los docentes y los padres con una educación de más calidad. PISA 2025 nos dirá si vamos por el camino correcto, pero se debe insistir y fortalecer las políticas en marcha del Plan Horizonte 2034. b

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