El Estado que dejó de contar (VII)
El gasto que aparece en diciembre

*Nota del autor. Las cifras centrales de esta serie proceden de documentos oficiales dominicanos, organismos multilaterales y estudios identificados expresamente. Cada afirmación cuantitativa lleva su fuente, fecha, definición y condición de uso en un expediente disponible para cualquier periodista, legislador o lector que lo solicite. Cuando una cifra no ha resistido la verificación, se ha retirado o corregido por escrito. Y lo que aquí se afirma que el Estado no publica se comprobó por última vez en septiembre de 2026: se consigna la fecha porque una ausencia puede dejar de serlo y, si eso ocurre, se corrige igual.
Cuando empecé a mirar el presupuesto iba buscando la historia que todo el mundo cuenta: que este gobierno gasta todo en gasto corriente y no invierte. Es lo que se dice en la radio y en las tertulias.
No es verdad, y lo digo antes de seguir.
Según el propio Ministerio de Hacienda y Economía, el gasto de capital cerró 2025 en RD$207,751.7 millones —2.6 % del PIB—, un 11 % más que en 2024 y un 18 % por encima del presupuesto que se había aprobado para el año. No se quedó corto: se pasó. Y en cuatro de los últimos cinco años ocurrió lo mismo.
Es más: el año de peor ejecución de capital de la serie disponible es 2019, que se ejecutó al 84.7 % de lo aprobado mientras el gasto corriente se ejecutaba al 99.6 %.
Y aquí hay algo que no puedo dejar pasar, porque resume esta serie. Para el mismo año y el mismo concepto existen dos cifras oficiales de gasto de capital: la de DIGEPRES, RD$222,337.8 millones, y la del comunicado de cierre de Hacienda, RD$207,751.7 millones. Con el mismo PIB, una da 2.79 % y la otra 2.6 %. Catorce mil quinientos ochenta y seis millones de diferencia entre dos oficinas del mismo ministerio, sin una nota que lo explique.
Uso la del comunicado de cierre, porque es la que el gobierno escogió para contarle el año al país.
Si su argumento era que no invierten, los números no lo acompañan. Buscando eso encontré otra cosa, y es peor.
Cuándo se gasta
Un mes cualquiera, en un año parejo, sería el 8.3 %.
Estas cifras usan el devengado mensual de DIGEPRES. Con la otra serie oficial, 2023 sería 24.1 %, 2024 21.7 % y 2025 20.7 %. Escoja la variante que prefiera: ninguna se acerca al 8.3 %.
Y antes de que alguien diga que en diciembre se gasta más en todo: no. En esos mismos diciembre, el gasto corriente se comportó como un mes normal: entre 9.6 % y 11.4 %.
La concentración no aparece con esa intensidad en el gasto corriente. Es del gasto de capital.
En 2025, apenas el 30.4 % de la inversión del año ocurrió entre enero y junio. Y es el propio Ministerio de Hacienda el que publica que el cuarto trimestre concentró el 48.7 % de la ejecución de proyectos de inversión.
Y está ocurriendo otra vez mientras escribo esto. El informe de medio término de DIGEPRES cierra junio de 2026 con el gasto corriente ejecutado al 48.5 % y el de capital al 37.1 %: once puntos de diferencia a mitad de año, y el informe no los comenta. Después, en julio, el presupuesto reformulado subió el gasto corriente en RD$7,350 millones y bajó el de capital en RD$2,651 millones. Ese mismo mes el gasto corriente creció 17.2 % frente a julio de 2025 y el de capital cayó 15.7 %.
Qué es exactamente lo que estamos midiendo
Aquí tengo que ser preciso.
Devengado no es obra terminada. Que el 22 % del gasto de capital se registre en diciembre no significa que el 22 % de las obras se construya en diciembre. Puede ser que la obra se ejecutara en septiembre y la obligación se reconociera en diciembre, o que se adelantara dinero a otra entidad. Y devengado tampoco es pagado: son tres momentos distintos —la obra, el reconocimiento de la deuda y el desembolso—, y el que mide esta serie es el del medio.
Y esa es justamente la pregunta que nadie puede contestar.
Para saber si el dinero de diciembre corresponde a obra hecha haría falta el avance físico de cada proyecto, mes a mes. El Estado sí publica una evaluación anual del desempeño físico-financiero de sus programas. La hace DIGEPRES.
Y excluye expresamente los proyectos de inversión. El propio informe lo dice: los productos vinculados a proyectos de inversión quedan fuera del análisis. Esa exclusión es nueva: la edición anterior, la de 2024, sí incluía productos de tipo «proyecto» y «obra».
El documento que el Estado publica para comparar lo que se gastó con lo que se hizo deja fuera, por diseño, precisamente el gasto que se concentra en diciembre.
Lo que se puede afirmar y lo que no
Una obra contratada en noviembre tiene menos días antes del 31 de diciembre que una contratada en marzo. Eso es aritmética.
No puedo afirmar que se compita menos ni que se supervise menos, aunque sea lo que uno sospecha, porque nadie publica el dato que lo probaría o lo desmentiría: la fecha de adjudicación de cada contrato de inversión cruzada con la modalidad utilizada.
Si en diciembre subieran las adjudicaciones por urgencia frente a las licitaciones públicas, sería demostrable y grave. Si no subieran, yo estaría equivocado y también convendría saberlo. Hoy no se puede saber ninguna de las dos.
No estoy afirmando que haya corrupción en esto. Estoy afirmando que es exactamente el calendario en el que la corrupción sería más fácil de esconder, y que el Estado dominicano lo repite todos los años sin medirlo.
La partida que más se estira
En diciembre de 2024, el gasto de capital se repartió así, como proporción del presupuesto anual de cada renglón:
- Transferencias de capital: 26.7 % de su presupuesto anual, en un solo mes.
- Activos fijos: 19.0 %
- Construcciones en proceso: 17.7 %
Las transferencias de capital fueron a la vez la partida más concentrada en diciembre y la única que creció frente al año anterior: +45.8 %.
¿Y qué es una transferencia de capital? No es una obra. Es dinero que el Gobierno entrega a otra entidad para que invierta.
No digo que sea dinero perdido de vista. La entidad receptora lo registra en su presupuesto y lo reporta. Digo algo más incómodo: el rastro se parte en dos y continúa en otra institución, otro documento y otro calendario, sin que nadie publique la consolidación. En la cifra que el país discute, ese dinero ya se contó como invertido antes de gastarse en nada.
Son el 34 % de todo el gasto de capital dominicano, más que activos fijos y más que construcciones. Una tercera parte de lo que el Estado llama «inversión» no es una obra: es un traspaso.
Lo que sí es imputable, y lo que no
La estacionalidad de la inversión pública no la inventó este gobierno. Es un vicio antiguo y lo encontrará en cualquier serie que reconstruya.
Lo que sí caracteriza este período es que la información mensual se publica agregada, mientras el seguimiento por proyecto y avance físico no aparece con la misma periodicidad. Podemos saber cuánto gasto de capital se devengó en diciembre; no qué obra avanzó, cuánto avanzó ni cuándo se ejecutó físicamente.
La información existe. El Sistema Nacional de Inversión Pública tiene el avance de cada proyecto. No se publica mes a mes ni obra por obra.
El dato que falta
La serie mensual de ejecución del gasto de capital por proyecto, 2019–2026, con su avance físico al lado. La tienen DIGEPRES y Hacienda.
El cruce entre la fecha de adjudicación de cada contrato de inversión y el mes en que se devenga su pago. Contrataciones Públicas publica desde marzo de 2025 los contratos con fecha y modalidad; lo que nadie cruza es esa fecha con el calendario de ejecución. Ese cruce convertiría una sospecha razonable en un hecho o en un error.
Y el desglose de las transferencias de capital devengadas en diciembre, por entidad receptora y por proyecto. La tiene DIGEPRES.
Con esos tres documentos esta columna se puede discutir. Sin ellos, lo único que se puede afirmar es esto, y basta:
Entre el 22 % y el 42 % del gasto de capital dominicano de cada año se registra en diciembre. El gasto corriente, no. Y el único informe que compara el dinero con la obra excluye las obras.
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Este artículo es la séptima parte de una serie de ocho entregas. Próxima entrega, y última: Los sesenta y siete.

Franklin Lithgow
Franklin Lithgow