Agricultura y ambiente
Señor Presidente:
Tengo entendido que con la intención de seguir apoyando al país en la lucha por reducir la pobreza en las zonas rurales, hubo una reunión con la representante de FIDA (Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola), en torno a la coordinación de estrategias para mejorar las condiciones de los hombres y mujeres del campo.
Evidentemente, hay una buena intención y preocupación por el pueblo dominicano, y cabe destacar que contamos con un 56% de hogares rurales que son pobres y un 17% pobres extremos, teniendo a un 52% de esta población que depende de cultivos para su alimentación y un 15% que depende de empleos en actividades agrícolas.
Sin embargo, Señor Presidente, el desarrollo agrícola no es una solución factible para disminuir la inseguridad alimentaria y erradicar el hambre en el país, no sólo porque sufre los impactos del cambio climático, sino porque contribuye con el calentamiento global. Irónicamente, la misma es la tercera fuente de emisiones de gases de efecto invernadero en el país. Es cierto que la misma favorece al desarrollo económico y a la disponibilidad de alimentos, pero ¿de qué nos vale tener riqueza y nutrición, en un país consumido y acabado? Pensemos en el futuro de nosotros y de las siguientes generaciones. Juntos podemos discutir alternativas, como la agricultura ecológica, secano en vez de regadío, entre otras. Todo por un futuro mejor. Maité Duquela Sánchez
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