AM. - Derribar aviones
De entrada, derribar aviones, porque se supone que dentro van narcotraficantes, está totalmente fuera de lugar, aunque el Cardenal dé su bendición.
No sólo porque aquí no existe la pena de muerte, sino porque en caso de que la hubiera, los candidatos a ser ejecutados tendrían el derecho a un juicio justo.
También está el "pequeño" detalle del derecho a la vida, que sólo se esgrime cuando interesa.
Además, si la licencia para matar se concede también para hundir a las embarcaciones sospechosas, ¿quién da la orden de disparar? ¿La Marina de Guerra? ¡Ja!
Las lecciones del caso de Paya son terribles.
Hemos aprendido que la Marina mantenía una actitud proactiva y entusiasta en relación al narcotráfico, sólo que desde el bando equivocado. No vale ahora decir ahora que "no es la Marina, sino algunos individuos", porque el número, el rango y la organización demostrada, salpican a la institución, aunque nos duela a todos.
Lo mismo ocurre con el brillante proyecto de jugar a la Guerra de las Galaxias ¿Cómo nos garantizan que los aviones no van a ser utilizados para abrir pasillos en el espacio aéreo, para escoltar a quien no es precisamente "escoltable", para vigilar más y mejor... pero desde el bando contrario?
¿No es legítima la duda? ¿Es impensable que esos aviones transporten cómodamente y con seguridad lo que están llamados a combatir?
Es más fácil conceder permiso para matar que regenerar los cuerpos del orden. Pero, francamente...
IAizpun@diariolibre.com
No sólo porque aquí no existe la pena de muerte, sino porque en caso de que la hubiera, los candidatos a ser ejecutados tendrían el derecho a un juicio justo.
También está el "pequeño" detalle del derecho a la vida, que sólo se esgrime cuando interesa.
Además, si la licencia para matar se concede también para hundir a las embarcaciones sospechosas, ¿quién da la orden de disparar? ¿La Marina de Guerra? ¡Ja!
Las lecciones del caso de Paya son terribles.
Hemos aprendido que la Marina mantenía una actitud proactiva y entusiasta en relación al narcotráfico, sólo que desde el bando equivocado. No vale ahora decir ahora que "no es la Marina, sino algunos individuos", porque el número, el rango y la organización demostrada, salpican a la institución, aunque nos duela a todos.
Lo mismo ocurre con el brillante proyecto de jugar a la Guerra de las Galaxias ¿Cómo nos garantizan que los aviones no van a ser utilizados para abrir pasillos en el espacio aéreo, para escoltar a quien no es precisamente "escoltable", para vigilar más y mejor... pero desde el bando contrario?
¿No es legítima la duda? ¿Es impensable que esos aviones transporten cómodamente y con seguridad lo que están llamados a combatir?
Es más fácil conceder permiso para matar que regenerar los cuerpos del orden. Pero, francamente...
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