AM.-Dos brujas, la Bestia y una valla
Dos brujas colisionaron en el aire, rompiendo con el estruendo del accidente la tranquila madrugada de una comunidad de Moca. Por suerte, reporteros de Telesistema obtuvieron la primicia y raudos, acudieron a entrevistar a los lugareños. Confirmado: al amanecer es frecuente oír ruido de brujas en ese paraje. Youtube (¡bendito Internet!) se ha encargado de difundir al mundo el extraño percance. Claro, siempre hay descreídos que se permiten bromas ("ni en escoba las mujeres parquean a la primera, etc..."), incrédulos que no admitirían la realidad ni aunque ellos fueran los atropellados. Pero con eso hay que contar, que para algo vivimos en democracia.
Si las brujas de Moca decidieran emigrar a la capital, huyendo de los paparazzi, podrían empotrarse esta vez contra una valla gigante en uno de los puentes sobre el río Ozama. En ella se advierte que su jefe, el Anticristo, además de malo-malísimo... es español.
¿Que cómo se sabe? Se supone que por el acento, pero no se le ha podido preguntar al iluminado que paga el alquiler de la valla, aunque por el tamaño de la bobada mereceríamos conocer al autor. No, no se identifica, quizá para evitar que la Bestia le envíe a un par de brujas a colocarle un chip.
La alarma de quienes se preocupan por los accidentes de las brujas es, ante las cámaras, deliciosamente fantástica. Contrasta con el siniestro anonimato del temeroso del Maligno. (Además, en España las cosas están tan mal que si el diablo tiene su base allí debe estar desempleado.)
IAizpun@diariolibre.com
Si las brujas de Moca decidieran emigrar a la capital, huyendo de los paparazzi, podrían empotrarse esta vez contra una valla gigante en uno de los puentes sobre el río Ozama. En ella se advierte que su jefe, el Anticristo, además de malo-malísimo... es español.
¿Que cómo se sabe? Se supone que por el acento, pero no se le ha podido preguntar al iluminado que paga el alquiler de la valla, aunque por el tamaño de la bobada mereceríamos conocer al autor. No, no se identifica, quizá para evitar que la Bestia le envíe a un par de brujas a colocarle un chip.
La alarma de quienes se preocupan por los accidentes de las brujas es, ante las cámaras, deliciosamente fantástica. Contrasta con el siniestro anonimato del temeroso del Maligno. (Además, en España las cosas están tan mal que si el diablo tiene su base allí debe estar desempleado.)
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