Formas de ver la vida
El trabajo voluntario es muy positivo
En 2008, doña Mary Pérez de Marranzini fue nombrada Mujer del Año por Diario Libre. Su trabajo en Rehabilitación le hacía más que merecedora del premio, pero lo que realmente importó fueron las lecciones que dio sobre el valor del voluntariado y de ese ejército anónimo de hombres y mujeres que donan tiempo, conocimiento y experiencia al servicio de otros.
Doña Mary se preguntaba quién seguiría el trabajo que su generación había levantado. Mujer inteligente y práctica había decidido mucho antes cómo profesionalizar al máximo la institución previendo esta carencia. “Claro”, reflexionaba, “las mujeres ahora trabajan y no tienen tanto tiempo para dedicar de manera desinteresada a los demás como teníamos nosotras”.
Resulta que sí, que miles de dominicanos encuentran el tiempo y la forma y que incluso hay quien enseña cómo hacerlo. Por eso, la vuelta del Árbol de la Esperanza, en Ágora Mall la próxima semana, viene en el momento oportuno. Pasada la pandemia hay que recuperar la rutina, la normalidad. Para las instituciones que este año serán beneficiadas tan importantes son los fondos que consiguen como volver a reunirse. La pandemia les privó de muchas de sus actividades y necesitan coger impulso.
Resulta que ser voluntario es bueno para el que da, no solo para el que recibe. Mejora el ánimo y la autoestima, pone los pies en la tierra (eso siempre evita problemas a determinadas edades) y según estudios científicos, el trabajo voluntario baja la tasa de mortalidad, disminuye el riesgo de depresión, mejora los niveles de colesterol y la salud cardiovascular. (¿Quién gana más?)
Tarea para el Ministerio de Economía: calculen el valor del trabajo que los voluntarios dominicanos aportan, si cobraran, al PIB nacional.

Inés Aizpún