Titulares y/o sentencias
Filtraciones, demoras y miles de páginas no ayudan a la Justicia
Cuando el Ministerio Público consigue más titulares que sentencias... hay un problema. Y si la Justicia se toma años para "resolver" un caso de corrupción tenemos dos. Si los asuntos se resuelven por orden de llegada, no veremos el final de los casos Senasa e Intrant (por contar dos escándalos recientes) hasta dentro de unos años.
Asumimos con ligereza que la lucha contra la corrupción es una responsabilidad política. Y sí, de hecho lo es. Pero siempre llega el momento en que la pelota está en la cancha del Ministerio Público y del Poder Judicial.
De acuerdo; la personalidad de la procuradora general Yeni Berenice Reynoso y del director general de persecución Wilson Camacho es atractiva para los medios. Hablan fuerte, hablan claro, trabajan y saben mucho, se juegan el tipo... (Para sostener el pulso de algunos casos, podríamos decir que desde ese litoral, presuntamente, se filtran informaciones para una audiencia que hoy es más jugosa en las redes. Presuntamente, por supuesto).
Se necesitan resultados. Cuando el Ejecutivo hace su parte (como en los dos casos antes citados) los poderes independientes deben responder con igual determinación: es la manera de recuperar la confianza del ciudadano.
En los últimos días dos asuntos han dejado mal sabor. José Ramón Peralta, acusado en el caso Calamar, denunció que nunca fue interrogado (escuchado) antes de ser acusado. Como nadie ha salido a desmentirle habrá que dar por cierta esta extraña y peligrosa anomalía. La pelea entre Participación Ciudadana y Jean Alain Rodríguez, estrella del caso Medusa, tampoco tranquiliza. La lentitud de los tribunales hace que los casos se debatan en las pantallas. Mal por un Poder Judicial y un Ministerio Público que se duermen con demasiada facilidad en los recovecos de los expedientes, que por cierto, baten el récord mundial de páginas. Más no es mejor.

Inés Aizpún