A vueltas con la IA
La Inteligencia Artificial plantea problemas éticos
La IA no quitará el empleo a un periodista. Eso lo hará un periodista que maneje mejor la IA. Y esto es aplicable a cualquier otra profesión...
En una charla de la serie Aprendamos Juntos del BBVA, el físico cuántico José Ignacio Latorre bucea y reflexiona en aspectos de la inteligencia artificial que a menudo se pasan por alto. Estamos, advierte, en el umbral de la IA, en sus primeros pasos.
¿Puedo atribuirme la autoría de un documento elaborado por (o con) IA? ¿No es este un dilema ético? ¿Cómo la integraremos en nuestra vida? ¿Hasta dónde puede llegar?, ¿podrá sentir, pensar? ¿Llegará a tener conciencia? ¿Nos sustituirá y en qué terrenos? ¿Favorecerá la igualdad o creará una brecha ya insalvable? ¿Anulará la creatividad, la individualidad?
Para Latorre estamos ante una transformación tecnológica que desbordará en consecuencias a todas las anteriores. La IA abre un abismo, una inmensidad de oportunidades en los avances científicos. Es un salto más trascendental que el que supusieron para la Humanidad los descubrimientos anteriores. Como buen físico cuántico se impresiona más por la capacidad de manipular un fotón que por llegar a la Luna. Y probablemente tiene razón. Optimista ("dicen que soy casi naif "), aboga por servirse de ella para construir ciudadanía responsable.
¿Aprenderemos a utilizarla correctamente? ¿Sirve para hacer el bien o para sofisticar el mal? ¿Nos hará más inteligentes? ¿O más vagos? ¿Un niño debe utilizarla en su proceso educativo o debe aprender primero a pensar por sí mismo y después abordar su manejo?
Y aquí estamos, experimentando día a día estos primeros pasos de la Inteligencia Artificial. Testigos y actores de un momento único. Con respeto, con cautela, expectantes. Unos admirados del trabajo y el tiempo que les ahorra. Otros creyendo que nadie nota que les escribe los artículos o los post.

Inés Aizpún