Zapatero y los demás
Un expresidente imputado, Venezuela como negocio y China como aliado
La captura/secuestro de Nicolás Maduro por Estados Unidos evidenció dos realidades. Una, que el único que salió a las calles de Caracas a protestar (brevemente) fue Diosdado Cabello. Dos, la penosa actuación de la diplomacia española tanto en las elecciones robadas por la dictadura como en la intermediación por los presos políticos. Y ahí, comandando, estaba Rodríguez Zapatero, para muchos el gurú de la izquierda insensata española.
Hoy el expresidente socialista está imputado por tráfico de influencias, blanqueo de capitales y falsedad documental. Tendrán que demostrarlo. No fue la Justicia española la que empezó a tirar del hilo: la Fiscalía anticorrupción recibió en 2024 una solicitud de cooperación de Francia y de Suiza para acabar con una organización criminal que blanqueaba fondos opacos de Venezuela.
Un detalle: el juez ha tenido la "consideración" de esperar a que pasaran las elecciones autonómicas andaluzas y que en Cataluña el PSOE llegara a un acuerdo con los independentistas sobre los presupuestos. ¿Estas dos informaciones habrían influido en esas elecciones? Probablemente. ¿No es una estafa democrática ocultar la imputación de Zapatero a los electores andaluces? Definitivamente.
El juez al cargo del caso calcula en casi dos millones de euros el monto de las comisiones que habría cobrado ZP por su intermediación. Como asunto principal, el rescate en pandemia de la línea aérea venezolana Plus Ultra.
La extravagante política exterior de España ha girado hacia China y Venezuela al compás de los intereses de Rodríguez Zapatero (y de alguno más que aparecerá). España necesita una izquierda confiable. Una izquierda que no gobierne gracias a Bildu. Una izquierda respetuosa de la Constitución y responsable en sus políticas sociales. (Y por fin, Shakira gana el pleito y la extractiva Hacienda española le devolverá 60 millones de euros. Bien por ella.)

Inés Aizpún