Dormir con ropa
Camacho se equivoca al frivolizar con uno de los casos de corrupción más indignantes que ha sufrido la sociedad dominicana.
La Inteligencia Artificial vistió a Wilson Camacho con un pijama veraniego de estampado con mensaje: un supuesto logo de Senasa 2.0. Y el algoritmo lo disparó por redes, con su -se supone jocosa- aprobación, ya que él la subió a su cuenta. Camacho se burlaba así de los encausados. Pero... en cuestión de lucha contra la corrupción, bromas las justas. Es decir, ninguna. Para rematar, algún "comunicador" compartió la de Yeni Berenice con el mismo disfraz.
Para transmitir solemnidad no hace falta ponerse la peluca blanca de los abogados y jueces de Inglaterra. Pero la seriedad es requisito indispensable para ganarse respeto y confianza. Se comprende la trascendencia de su trabajo y el peligro que puede conllevar su empleo, por eso la sociedad apoya las medidas que sean necesarias para proteger su vida y su misión.
El Tribunal Constitucional ya prohibió al Ministerio Público utilizar nombres caricaturescos para los casos que investigan y persiguen. Calamar, Medusa, Camaleón, Pulpo... Fue un toque de atención -algunos pensarán que innecesario o exagerado- en el que se intuía una intención muy concreta: "esto no es un chiste, déjense de muñequitos".
La Procuradora General de la República y el Director General de Persecución del Ministerio Público tienen dos de los puestos más delicados del sistema judicial y administrativo del Estado. Nadie les ha puesto ahí para ganar un concurso de popularidad ni para llenarse de likes. Camacho se equivoca al frivolizar con uno de los casos de corrupción más indignantes que ha sufrido la sociedad dominicana.
Habrá que confiar en que han armado un caso serio y que las gracietas son una excepción. Los casos se eternizan y parecen disolverse ahogados en los miles de páginas de sus expedientes. Las redes, como las pistolas, las carga el diablo y ellos lo saben mejor que nadie.

Inés Aizpún