20180814 https://www.diariolibre.com

Luis Abinader ha jugado bien la ficha de la Marcha Verde. Por una parte ha sacado a su partido de la lista de acusados, aunque aparezca algún cartelón en algún lado, y ha logrado sacar provecho del éxito de la actividad dando la impresión de que es un éxito compartido.

Pero, aparentemente, no puede pasar de ahí porque los actuales dirigentes de la Marcha se lo van a impedir.

Además, está el asunto del manejo de los temas de interés nacional.

La Marcha Verde tiene una agenda que si el licenciado Abinader acoge con entusiasmo puede ser un arma de doble filo para sus aspiraciones presidenciales, primero porque es un tema fácilmente desmontable por el Gobierno que controla el aparato judicial y segundo, porque se comprometería, en caso de llegar al poder, a tomar una serie de medidas que podrían alterar la gobernabilidad democrática.

Con el tema de la seguridad, por ejemplo, el efecto Giuliani ya perdió su eficacia desde el momento en que aceptó representar legalmente al presidente Trump, pues tendrá que justificar políticas, como las de migración de los Estados Unidos, que perjudican a miles de dominicanos.

Por otra parte, aunque acoja los temas, no todo el que marcha seguiría la boleta electoral del PRM, y porque dada la naturaleza de clase media de la agrupación civil, esos votos no son suficientes para ganar unas elecciones.

Lo que quiero decir es que, si bien el apoyo verde es importante para una candidatura presidencial, los compromisos que debe hacer más allá de la agenda verde, son tan o más importantes que el cortejo verde de hoy.

atejada@diariolibre.com

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