Ahí llegan los choferes

Fettranreno y el Consorcio Dominicano del Transporte, agrupaciones fuertes en Santiago, se han levantado contra Antonio Marte, senador y empresario exitoso del transporte que ha logrado colocar a uno de sus hombres al frente del Intrant. El conflicto de intereses es claro y era de esperar que otros grupos choferiles esperaran el momento propicio para levantar la voz.

El transporte de carga y el de pasajeros son un problema económico, social, institucional y medioambiental que los políticos dominicanos no han podido, sabido o querido resolver. Por décadas los partidos gobernantes se han aliado con alguno de estos “sindicatos” de manera que -unas veces como fuerza de choque y otras como “garantes” de la paz social- han disfrutado de las ventajas de estar en el poder sin la responsabilidad que esto conlleva.

El contribuyente ha pagado flotas de vehículos y las exenciones del combustible que usan y a cambio ha recibido un servicio pésimo. Un transporte inseguro, sucio, ineficaz y caro que obliga a las familias a hacer esfuerzos económicos extraordinarios para tener un vehículo propio (o dos) que les permitan hacer su vida con cierta normalidad.

Esas complicidades entre choferes y políticos han generado el caos que las ciudades dominicanas han terminado por soportar hasta el punto, hoy, de que hoy el tránsito es un problema ambiental, económico y de seguridad. Y que repercute en el turismo y en el urbanismo.

Mientras en el mundo las ciudades desarrollan sistemas de transporte colectivo cada vez más eficientes, seguros y limpios, aquí seguimos negociando con sucedáneos de sindicatos que tienen las vías secuestradas.

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