Aldo Zuccolillo

Un pilar de la libertad de expresión y gran amigo de los dominicanos falleció recientemente en su Paraguay natal. Alto, fornido, con una capacidad de trabajo extraordinaria y valiente hasta para desafiar a una dictadura que lo encarceló varias veces, Aldo Zuccolillo murió a los 89 años de edad, como el gran guerrero que fue, al pié de su fecundo cañón que no era otro que el principal diario de esa hermana nación.

Le decían “Acero” y el mote reflejaba la reciedumbre de este hombre que incluía en todas las ediciones de su diario consejos para crear una ciudadanía respetuosa de la naturaleza, del prójimo y de los derechos inalienables y, por ese medio, ayudar a construir un mejor país.

Hombre de gran prestigio, fue escogido en varias ocasiones como la persona más influyente de su nación, pero esos reconocimientos no disminuían su capacidad de servir a quienes lo necesitaran. Paraguay está en deuda con este gran hombre.

Miembro distinguido de la Sociedad Interamericana de Prensa, supo defender la libertad de expresión en decenas de cónclaves y misiones especiales. Toda América es deudora de este hombre singular que no conoció el descanso hasta el momento de su fallecimiento.

El jueves pasado, como cada mañana, llegó a su oficina del diario ABC, que fundara hace 51 años, e inició sus labores habituales, truncadas por un accidente cerebro-vascular. Llevado al hospital, falleció dos días después. Así de recio era este “Acero”.

Lleguen a sus familiares y relacionados nuestros sentimientos de admiración por la vida ejemplar de quien fuera amigo y luchador en favor de la libertad y del derecho de todos a expresarse. La tierra le será leve.

atejada@diariolibre.com

+ Leídas