Algo huele mal en la frontera

Los incidentes ocurridos en el fin de semana en la frontera, en los cuales murieron un soldado dominicano y un nacional haitiano y otros resultaron heridos, no son hechos aislados. Son el resultado de varios factores que se vienen acumulando sin que se analice el fondo del problema.

En primer lugar, no se puede imponer la legalidad y el orden en la frontera sin reglas claras a ambos lados de la línea divisoria. Haití es un país sin respeto a las reglas y nuestras autoridades, por mucho tiempo, se han aprovechado de esa situación violando las nuestras. Esa ambivalencia crea las situaciones que se siguen repitiendo.

En segundo lugar, la acumulación de soldados sin preparar, muchos de ellos novatos, sin conocimiento del terreno e ineficazmente armados, sin claras “reglas de combate”, dificultan la aplicación de las normas. De su lado, los haitianos saben que las instrucciones que tienen los soldados dominicanos es la de no disparar, a menos que sea en defensa propia (ni siquiera la de sus nacionales), lo que los envalentona. Además, saben que en la frontera todo se compra y se vende.

Tercero, la frontera hay que “enfriarla” y la estamos “calentando”. El mejor ejemplo de “enfriamiento” es Codevi, el proyecto de zona franca de Fernando Capellán. Ejemplos de calentamiento son los mercados binacionales, que se prestan a todo tipo de incidentes y presiones, y la presencia anunciada de miles de efectivos en la zona sin una doctrina precisa de cuál es su papel.

La frontera requiere de reglas claras, de políticas que busquen resultados positivos y de un compromiso serio con la soberanía del país, o seguirán los problemas...

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