Argumento equivocado

Como pasa siempre en esta época llena de vivos que manipulan el sentido de solidaridad de la gente, las redes se han llenado de opiniones que cuestionan que el gobierno de Francia y el sector privado de esa nación vayan a invertir cientos de millones de Euros para reconstruir la catedral de Notre Dame, en París, afectada por un incendio en los días de la Semana Santa.

Esas personas, incluyendo los “chalecos amarillos”, alegan que ese dinero debiera destinarse mejor a otras causas, como la persistente desigualdad entre los hombres, el hambre en el mundo y un largo etcétera.

Francia tiene toda la razón en reconstruir su emblemática catedral que es visitada por más de 13 millones de turistas y fieles al año, no solo por su valor simbólico para el pueblo francés, sino para la civilización occidental, como icono del cristianismo, uno de los pilares fundamentales de la cultura de Occidente.

¿Debería Egipto, por ejemplo, dejar que desaparecieran las pirámides, otro elemento de altísimo valor simbólico para ese pueblo, sin intentar reconstruirlas?

¿No lo haríamos nosotros con nuestra catedral, o con el Altar de la Patria?

Además, el argumento es tan simple que no resiste análisis: ¿reparar esa catedral significa que el gobierno francés y las organizaciones caritativas de ese país no van a continuar sus programas de ayuda a sus ciudadanos y a todo el mundo? La respuesta es obvia y por el contrario, el ejemplo de solidaridad que ha dado el pueblo francés es un acicate para que iniciativas similares se tomen en otras partes del planeta. Como dijo el sabio, piense antes de dejarse manipular...

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