No hay forma, no dejan pasar una oportunidad. La Cámara de Diputados aprobó el jueves la designación de Milagros Coronel Camacho, madre de Karen Ricardo, para ocupar la curul que ésta dejaba al aceptar una nueva posición. Ricardo es la nueva Directora General de Programas Especiales de la Presidencia (Digepep).

Nada personal contra la señora Coronel Camacho. Quién sabe... puede ser incluso mejor legisladora que su hija y nos hemos perdido todos estos años de sus habilidades legislativas. Y aun así, y aunque queden apenas unos meses, su nombramiento es inapropiado.

Un ejemplo (otro más) de hasta dónde alcanza la práctica del nepotismo entre los funcionarios públicos y los legisladores. En el caso de los diputados y senadores es peor porque son cargos electivos. Nepotismo, por si sus señorías no se acuerdan es la “desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos.”

Estamos en campaña y todo es un mensaje. Desde la inusitada afición a las ruedas de prensa de Montalvo a este error. Si el PLD quiere transmitir un mensaje de “continuidad pero con renovación”, estos gestos son imperdonables en una campaña.

Nombrar a la esposa, la hija, la viuda, la madre, la tía... de alguien para que herede el cargo no es solo una práctica de la “vieja política”. Es antidemocrático, es la muestra de que el partido se aferra a sus clanes, de irrespeto a la cuota femenina en el sentido en el que esta cuota tendría un valor, de burla al cargo y a la institución, de irrespeto a los electores...

Al PLD le hace falta desprenderse de unos hábitos que lo hacen aparecer rancio si quiere salvar la brecha que según las encuestas le separan del PRM...

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