Necesitamos a los mejores. ¿Están?
Si ya se ha perdido el 25% del empleo formal estamos en una situación tan apabullante que explica la sensación general de desánimo que provoca cada anuncio de prórroga de estado de alarma o de toque de queda.
Los contagios, aparentemente, no se frenan por dichas medidas y la economía colapsa.
Se puede trabajar con los protocolos de rigor. Se puede seguir viviendo; no es factible sentarse a esperar a que se detenga lo poco que aún camina. Si esta es una guerra... no se ganará sentados en casa.
Hay médicos que no han vuelto a su consulta, en una indefinible reacción porque ellos más que nadie hacen falta. Hay profesores que van a darlo todo para que sus alumnos no pierdan el curso y otros que se han anotado ya al “esto no se va a poder”. Son tiempos extraordinarios, son necesarias actitudes extraordinarias. Gestos, decisiones, carácter.
El presidente Abinader ha comenzado mejor que muchos de sus funcionarios. Ha tenido el gesto (nada le obligaba) de ir a visitar a la oposición a sus respectivas sedes en busca de una concertación que hace falta para salir de este hoyo.
Los rumores y los chismes que salen de algunos ministerios e instituciones descorazonan. Los hay que han llegado dispuestos a arrasar y los que ni siquiera saben de la materia que les ocupará. Queda todavía un reflejo de la esperanza del cambio pero la situación económica es tan grave que opaca los ánimos.
Más de un millón de dominicanos han perdido su empleo. Esa es la cifra que ya se maneja, y hablamos del trabajo formal. Necesitamos a los mejores en el Gobierno.

Inés Aizpún