Cuando los maestros van por un lado...

... y el mundo por otro. La salud, la educación, la economía. Tres crisis no nacionales, sino mundiales, en las que lo mejor de cada uno debe resistir y sostenernos. Y entender que el esfuerzo de todos es extenuante.

El sacrificio que está haciendo el contribuyente dominicano para que el Estado otorgue el 4% del PIB a la Educación es algo que los docentes deberían apreciar con mejor criterio. Que una corriente magisterial, la Juan Pablo Duarte (CMJPD), solicite a estas alturas de la pandemia (y del curso) que se le realice una modificación al cuadernillo de sexto grado de la secundaria porque a su juicio “se han incluido textos de autores que atacan a países como Cuba, Venezuela y Nicaragua” catalogándoles de dictaduras, es realmente surrealista,

Sí, Cuba es una dictadura. De libro, de manual. Nicaragua otra tragedia, con un régimen dictatorial, ineficiente y oscuro. Y Venezuela, hay que ver cómo está Venezuela para entender cómo una dictadura puede destruir un país.

Definitivamente el dinero nunca alcanzará si la educación dominicana no revisa el sistema gremial, sindical o como quieran autodefinirse. Si un maestro a estas alturas del siglo XXI sigue pensando que Cuba no es una dictadura debería dejar las aulas. A muchos les gustan las dictaduras y las apoyan. Puede ser su caso, asúmalo; pero no trate de ocultar la verdad a sus alumnos.

Que en este momento a este grupo de maestros lo que les preocupe sea eso no mueve a ningún buen augurio. El Ministerio, las familias, los alumnos, las organizaciones internacionales están viendo cómo salvar el año escolar. Y ellos pensando en defender a las dictaduras...

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