Cuba no cambia

No parece que las cosas estén cambiando en Cuba. En poco más de dos semanas, Prisoners Defenders y el Alto Comisionados para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas han levantado la voz de alarma sobre la represión en la isla.

Prisoners Defenders alerta de que Cuba tiene el ratio de presos más alto del mundo: 794 por cada cien mil habitantes. Son datos “oficiales” de la Dirección General de Prisiones de Cuba, así que son difícilmente desmentibles o atribuibles a una conspiración de las fuerzas del Imperio.

La represión no es solo política y hay condenas a trabajos forzados. 38,000 presos no tienen antecedentes penales y alrededor de mil son disidentes que militan en alguna organización opositora.

Por otro lado, Urmila Bhoola, relatora especial sobre las formas contemporáneas de la esclavitud y Maria Grazia Giammarinaro, relatora especial sobre la trata de personas, ambas trabajan para las Naciones Unidas, denuncian que las misiones médicas internacionales cubanas han sido deunciadas por los propios participantes sobre varios aspectos: falta de contrato, retención de parte del sueldo para el gobierno cubano, más de 64 horas laborales a la semana, seguimiento del régimen, penas de hasta ocho años de cárcel si abandonan la misión...

Sigue la represión y sigue el oscurantismo. La epidemia de dengue de 2019, por ejemplo, ha sido nimimizada por las autoridades pero ampliamente divulgada por medios alternativos como aviso del colapso del sistema de salud, una de las joyas del régimen castrista.

Cuba no cambia pero todavía movimientos internacionales, que se autoproclaman progresistas, mantienen viva la farsa de aquella llamada Revolución.

Toca plantearse qué y quién merece ser llamado progresista. Las palabras importan pero ya están vacías.

+ Leídas